lunes, 31 de enero de 2011

EL ATALAYA YA ES REALIDAD


Un sueno, una visión, una propuesta, una deuda, lo que faltaba para que la cancha sea una cancha, para que nuestro estadio se vea lookeado como tal. Todavía no puedo creer lo que he visto durante meses, aunque desde pibe lo tenía como una foto en mi imaginación. Recuerdo que en el cole, cuando estaba aburrido, tomaba una hoja de papel y dibujaba distintos modelos de estadios para mí querido club. Trazaba tribunas, plateas, iluminación y publico, todas cabecitas redondas que poblaban las amplias instalaciones que adornaban mi Canson N 5. Por eso la platea de Barracas Central yo la vi nacer mucho antes, en mi mente de barraquero enfermo. Hoy todos la hemos visto germinar, ir creciendo poco a poco. Nos quedábamos horas observando su evolución desde cualquier lugar de la cancha; desde sus pilotes, sus maderas, el cementado, la colocación de las butacas, el pintado y la terminación de los palcos, que son un orgullo que nos revienta nuestro pecho. Observamos como se daba forma a un nuevo ambiente, como cuando construimos algo en nuestra casa y nos sentimos plenos y con ganas de compartirlo con los de afuera. El atalaya y el nuevo buffet ya son realidad, podremos recibir a los periodistas y autoridades en un sitio apropiado y aunque uno tiene espíritu tribunero, es probable que la habite algún que otro partido, no como un intruso que la anide con culpa, sino como un morador que se viste de fiesta. Lo mismo sucede con la confitería, un verdadero salón de eventos emplazado en un estadio deportivo con amplias comodidades y funcionalidad.
Pero todo tiene un origen, un padre, un ideólogo, un fogonero, un gestor. Solo un mandato ejemplar puede generar obras que afiancen el cambio, la refundación. Y allí entra a tallar el nombre de Claudio Chiqui Tapia. Ladrillo por ladrillo fue apagando críticas y son las obras las que quedan y sobreviven a los hombres, por eso se acallan las palabras ante tamaña arquitectura. Realmente no se que nombre se le dará al emprendimiento y a sus palcos de periodistas (tal vez 18 de Abril o Edgardo Ciancha); quizás no se este de acuerdo con un detalle en particular de pintura o de terminación, pero el hombre cumplió y seguirá cumpliendo con mas obras que consoliden el crecimiento sostenido de un club chico que cada día va en ascenso.
Como cuando era pibe, allá en el Bernasconi, seguiré construyendo mí sonada cancha en una blanca hoja de papel, pero esta vez hay un sector que ya lo tengo dibujado, me lo dibujo un amigo, un tal Chiqui y ese tramo no se puede borrar jamas.

domingo, 30 de enero de 2011

LA DISTANCIA ES COMO EL VIENTO


Dicen que la distancia es como el viento, que apaga el fuego pequeño y aviva el más grande. Lo mismo sucede con mi querido Barracas Central. Cosas de la vida de uno que hacen que el encuentro frente a Acasusso que marcara el reinicio de la B metropolitana 2011, me viera un tomando mis vacaciones en la costa y todavía alejado de este blog. Y la distancia encendió un fuego luego de 45 días sin fútbol difícil de apagar. Una expectativa que a kilómetros se hacia intensa, al punto de querer saber más de lo que la propia naturaleza de la noticia me proponía. Ole todos los días, al ciber para pispear las webs del ascenso intentando capturar lo poco que de Barracas se habla. Pero ese fuego hizo eclosión la tarde del sábado 29 de enero.
Es imposible hacer un comentario de un encuentro que no he visto, pero que pude escuchar por la 1310 en Internet. De lo percibido he captado que el camionero tuvo serios problemas en determinados pasajes del partido; que por momentos jugo bien, pero careció de situaciones de gol. También intuyo que la defensa ha cometido serios deslices y que por momentos la hemos sacado barata. La expulsión de Fernández con su recurrente juego brusco nos cambio el partido. El debut de un Maraschi, movedizo, veloz y peligroso me hizo intuir a un hombre importante en el frente de ataque, pero sin una cuota sólida de gol. Grecco como siempre, peligroso y efectivo, a pesar del penal errado. Según los comentarios se lo vio a un Bojanich compacto y a un equipo cargado de amarillas debatiéndose frente a un quemero que sabemos que siempre se cuelga del travesaño y contragolpea.
Por lo escuchado, el punto es un buen negocio para los de Kopriva. Sumar es importante, tenemos un partido menos y hay que ver como resolvemos los pleitos de local, encuentros que en esa condición venimos zanjando muy bien últimamente.
La distancia es como el viento que no logro apagar el fuego del reinicio del campeonato; mi fuego, mi entusiasmo. Supongo que lo mismo lo han vivido los otros hinchas de Barracas que se quedaron en casa, en el club o a la distancia, escuchando el partido por radio. La lejanía no hace otra cosa que unirnos aun más. Una separación que no es tal, pues juegue donde juegue Barracas Central nuestro corazón correrá detrás de una pelota.

jueves, 27 de enero de 2011

LA CASA DEL GRAN EMBOLE


Se terminan las vacaciones para este Blog. El sábado comienza el torneo de la B metropolitana, finaliza el receso de verano y se renuevan las ilusiones por cumplimentar los objetivos trazados al inicio del campeonato, es decir la permanencia en la categoría y una suma de puntos que nos permitan respirar mas tranquilo para la próxima temporada. Pero para hablar de fútbol, de incorporaciones, comentarios, notas, apostillas, de la nueva platea y demás tópicos, tendremos tiempo.
Si bien durante el verano argentino no he colocado demasiadas entradas referidas a temas en general para matizas la espera, no quisiera abandonar antes del inicio del campeonato mi línea editorial mundana y cholula, sin tocar un punto de importancia mediática y masiva, pero de escasa trascendencia intelectual. Me refiero al fenómeno GRAN HERMANO.
Desde los inicios de este proyecto televisivo multinacional la audiencia se cobija en una casa experimental, plagadas de cuerpos masculinos marcados, mujeres infartantes, historias fuertes, búsqueda de liderazgos, nominaciones, galas, expulsiones, votaciones via llamados telefónicos raramente auditados o de escasa credibilidad. Una casa llena de cámaras que toma a bucólicos concursantes, con ansias de fama, objetivos artísticos o deseos de salir del anonimato, aunque su vida publica desaparezca a horas de finalizado el ciclo.
Confieso que he seguido este programa desde sus inicios de la misma forma que millones que se engancharon a esa manía de espiar la vida de los otros, aunque estos otros sean 20 tipos elegidos antojadizamente por una producción que también juega, aunque lo nieguen, de la misma forma que los veinte cobayos glamorosos colocados en la funcional mansión del barrio de Martínez.
Esta remanida costumbre televisiva de lanzar un juego donde los de adentro no deciden los destinos del mismo, siendo el publico televiente quien determina el que sigue y el que se va siguiendo criterios poco claros y dándoles pingues ganancias a los productores a través del gran curro que representan los mensajes por SMS.
Que es lo que elige la gente, si es que la gente elige, que formato, que ídolo, que héroe, que personaje, que talento. Se selecciona por afinidad, por la guita, por la facha, por la urgencia, por los dramas esgrimidos por el protagonista o para mantener el litigio hasta las últimas consecuencias. La productora tiene sus protegidos y el publico sus bendecidos, que generalmente no son mejores que los otros.
Hace siete temporadas que nos vienen atacando con una convivencia que no es tal, con sus debates y sus galas, sus nominaciones y en cada una de ellas mi entusiasmo primario fue disminuyendo hasta tomar a este Gran Hermano 2011 como una ficción mas dentro del mediocre mundo de la televisión.
Ya llega la reanudación de la B Metro y en definitiva nada tiene más importancia que ver a mi querido Barracas Central

miércoles, 22 de diciembre de 2010

LA EXCELENCIA PERDIO POR GOLEADA


Vox Populi, Vox Dei. Así reza el viejo dicho y está referido a opiniones, votaciones o elecciones de un político o un programa televisivo y sus ídolos por parte del gran público; una sentencia que en los tiempos que corren está viciada de nulidad. La voz del pueblo dejó de ser la voz de Dios; hay hechos puntuales donde nuestro Señor se exime del mal gusto.
En los últimos veinte años la televisión argentina ha elevado al rango de zar a un pibe de pueblo, que devenido en novel periodista radial, pasó a ser el rey de los medios, el divo de la pantalla chica, el hacedor de éxitos, el inventor de formatos, el patrocinador de figuras.
De conductor de un pedorro programa de relleno de medianoche, seudo deportivo a lo que es hoy, el animador de un evento televisivo, que durante años fue buscando su derrotero, su tamaño, una suerte de prueba-error hasta encontrarle la vuelta a su producto, por el que pasaron humoristas, cantantes, bailarines, números vivos por sus treinta segundos de fama, el piberío mostrando su competitiva frescura, jurados conflictivos, patinadores, bloopers, joditas y jodas y bailarines, entre otros excelsos y bizarros personajes. Todo esto hasta llegar a la fórmula que le dio el éxito, un formato trillado en el mundo, al que bautizó Bailando por un Sueño, que fue moldeado con perlitas que a nuestra gente les encanta, como ser peleas fogoneadas y falsas, escándalos entre cuatros de copas o vedetongas que hacen cualquier cosas por figurar, cortes de polleritas, bailes de caños para cachondear a pajeros o a maridos aburridos. Elevar al rango de ídolos a cualquier don nadie, como Peter, Coki, el negrito de Zaire, Tito, etc.
Junto a su séquito de aduladores, locutora incluida, confecciona un programa con mucho brillo y producción, pero escasos matices de calidad. Una emisión que es refritada por un sin fin de programitas de chismes o simplemente producciones satélites, siempre con la palabra Show dentro del títulos (La Previa del Show, etc, etc).
De más está decir que a lo largo del año importa poco el sueño de los soñadores y la veracidad de los números, los llamados y los porcentajes que se esgrimen en cada votación.
Cada año nos sorprende con más audiencia y menos excelencia. De pronto la inaudible Eliana Calabró gana el cantando por un sueño, o la Rucci le gana bailando a una maestra como la Fidalgo o el baile del simio de la Mole Moli pudo más que el talento de Flavio Mendoza, que dicho sea de paso es profesor de coreografía.
Que elige la gente en un concurso televisivo, talento, carisma, luz propia, virtud o aquel como nosotros, que con todos sus defectos, juega una final frente al poderío de la perfección. Quien va quedando en un concurso televisivo, el que genera quilombo y audiencia, el verborrágico, el mal educado, el que insulta o discrimina para mantener la audiencia a tope o el personaje brillante, relevante, excelso o eminente.
En la Argentina la excelencia pierde día a día por goleada y ya estamos acostumbrados a ver las derrotas en los programas de televisión, pues somos partícipes necesarios y cómplices de sus bajos instintos. Solo resta pedirles perdón a genios como Goar Mestre o a Alejandro Romay que tanto bregaron por una TV de calidad. A ellos hay que decirles que lo que se ve en televisión actualmente solo es una jodita para el programa de Tinelli.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

IMPORTANDO POBREZA


Juro que pensé dos veces el escribir esta nota. No es fácil tomar una postura luego de horas frente a la tele observando las imágenes de lo que es la peor de las guerras; la de los pobres contra los pobres. Aún a riesgo de generar odios y adhesiones, decidí salir de la comodidad que te otorga el silencio y escribir esta nota que nada tiene que ver con Barracas Central, ni con el deporte..
Detesto el racismo, la discriminación, las actitudes fascistas, la xenofobia y el canibalismo. Repruebo a aquellos separadores de clases, de rebaños, los rotuladores de gente, los que dibujan su sentencia de acuerdo a color de piel, al tamaño de la billetera, al glamour de su pilcha o a la estética de su barrio.
Me da pena escuchar en boca de otros como se esgrime gentilmente la palabra ¨negro¨, palabra con la que yo jugué canallescamente alguna vez en mi vida.
Pero la realidad me marca que cada uno debe hacerse cargo de sus miserias. La Argentina tiene una historia de injusticias, desequilibrios sociales, de marginación, de desempleo o subocupación y de una precaria distribución de riquezas y recursos sociales. La ausencia de un plan médico integral, de excelencia edilicia y descentralización, obliga a las masas a conglomerarse en los centros urbanos de las grandes ciudades. Todos quieren venir a Buenos Aires, pero lamentablemente Buenos Aires no es para todos, Buenos Aires no los quiere a todos.
La droga esparcida y las enfermedades forman un flagelo que no tiene solución. Y dentro de todo este panorama está la gente, nuestra gente; víctimas inocentes de la corrupción, el desinterés, el desamparo, el descontrol, la insensibilidad y la ausencia de políticas sociales serias.
Linyeras, villeros, niños mendigando por las calles, los sin techo, los cartoneros, los trapitos, lustrabotas, ocupas, los habitantes de los asentamientos clandestinos, limpia vidrios en semáforos, madres solteras y víctimas de la inseguridad dibujan un panorama patético. Son mártires de los que los utilizan y los movilizan, los que juegan a la política usándolos como herramientas. La Argentina se transformó en una gran villa con bolsones de riquezas.
Pero existe un agregado, la gota que colma el vaso, la frutilla del postre de un país de manos abiertas, que abusando de su espíritu global, continental, solidario e históricamente hospitalario con la región, permite que pobres de otros países vecinos se sumen a nuestro calvario, potenciando así nuestros pesares. Durante años le hemos abiertos los brazos a las bocas abiertas y se los hemos cerrado a los cerebros abiertos.
Existe un daño irreversible hecho en Latinoamérica. Existen millones de víctimas nativas en nuestra querida Argentina con problemas a resolver, pero se nos ha desbordado el sistema y así no hay país que aguante, no hay aporte que llegue, ni asistencialismo que valga; no hay planes que sirvan, ni proyectos viables, ni trabajos posibles, ni voluntades suficientes para atender las necesidades en exponencial aumento. Si seguimos recogiendo el drenaje de la pobreza de la región, no estaremos en condiciones de construir y solventar una red de contención social que contenga a los nuestros. Esto es decididamente así aunque ciertas mentes progresistas opinen lo contrario.
Los que trabajan y tiran del carro ven con asombro, impotencia y bronca como otros que no realizan el mismo esfuerzo ocupan tierras, solicitan planes y desean que les regalen cosas, por el simple hecho de ser pobres y más es la indignación cuando esos pobres vienen de afuera. Esa postura les vale ser considerado por muchos como unos hijo de puta insensibles y poco solidarios. Y los pobres se pelean con los pobres por una miga de pan, por una oportunidad que nunca ha de llegar. Para muchos de ellos la piedad vale más que la ley.
Todos somos iguales ante los ojos de Dios, pero la América unida, la casa grande, se va al carajo si no es la propia América que financie esta mutabilidad. Si por ejemplo Bolivia no ayuda a sus bolivianos en Argentina, si Paraguay no hace lo mismos con sus compatriotas en desgracia en nuestro suelo estamos en el horno, manteniendo hijos ajenos con los bolsillos vacíos y sin nada para dar. No pasa por un problema de insensibilidad y de xenofobia, es simplemente una cuestión de sentido común.
Detesto el racismo, la discriminación y la xenofobia; yo no experimento nada de eso, soy hijo de inmigrantes y me cabe las generales de la ley, pero alguien tiene que hacerse cargo de los errores y de sus miserias.

domingo, 12 de diciembre de 2010

SUBAN AL ARCA


Siempre que llovió, paró. Y el sábado en Olavaria y Luna cayó un diluvio monumental y en pocos minutos, treinta y cuatro, precisamente, el árbitro Vigliano suspendió el encuentro Barracas Central – Defensores de Belgrano, por considerar que la cancha no estaba en condiciones de soportar el resto del trámite. La lluvia paró, pero el espectáculo no continuó.
Confieso que he visto poco, pues al caer las primeras gotas gordas me fui debajo de la tribuna y allí toda observación era muy limitada. Lo irrisorio del trámite me disculpa de emitir un comentario, pero sí me habilita para dar una impresión, una sensación que resulta de este mini compromiso.
Barracas sale al campo con tres volantes centrales (Orfila incluido) frente a un equipo que pobló el medio y el fondo con hombres altos, que peleaba palmo a palmo toda pelota, que ocupaban criteriosamente los espacios, adelantando sus hombres hasta el medio, presionando a los del fondo. Un Defensores que atacaba peligrosamente por su banda izquierda a través del número 10 que inquietó cada vez que la tenía en sus pies.
Por el lado de Barracas, muy poquito de Campos y los dos de adelante expuesto a los pelotazos que los lungos de abajo desbarataban. Un remate de fuera del área y algún centro fueron las aproximaciones que contabilicé en poco más de media hora.
Me dio buena impresión Defensores de Belgrano, equipo al que hay que atacar y coparle el medio en ofensiva. No se si es un buen negocio esperarlos y contragolpear. Lo que si creo que fue buen negocio que se halla postergado el pleito, porque siempre es bueno barajar y dar de nuevo y como venía la mano se iba a hacer cuesta arriba el compromiso, teniendo en cuenta el estado del campo de juego. Tal vez con otros protagonistas locales y otro piso, podamos dibujar otro partido.
La obra quedó trunca, el agua no lo permitió, esto a pesar del excelente estado del campo de juego. Como aquellas viejas paradas de la C y de la D de otrora, me tuve que volver a casa antes de tiempo, me tuve que subir al arca y zarpar hasta una nueva oportunidad, que seguro será el año próximo, cuando se complete el partido que San Pedro quiso que no finalice.

lunes, 6 de diciembre de 2010

HUEVO FRITO


Los hombres solemos ser dueños de nuestros silencios y esclavos de nuestras palabras y de nuestros gestos. Hace unos meses un hombre quedó pegado a un hecho histriónico que se transformó en una patraña, en una comidilla, en una anécdota risueña, en una provocación grosera, en un boomerang que terminó devorándose al lanzador.
Las cosas del fútbol, las vueltas de la vida y los retornos menos esperados visualizaron un encuentro por obra y gracia del fixture, justo en la última fecha de un torneo, entre el protagonista del cuento y su viejo, pero ocasional verdugo.
Y el huevo se frió en la tórrida tarde de Olavaria y Luna, con sus dichos y sus gestos a cuestas; junto a su digno equipo canarino que nos visitó.
Del partido nada, lo de siempre, paridad hasta el error, que en esta oportunidad nos tocó aprovechar. Lo de siempre, el machacar y esperar, el buscar, el abrir, el probar, el romper, el marcar. Y allí Barracas sacó ventaja de un dubitativo y poco punzante oponente, que nunca pudo ser lo que se propuso, que llegó poco y con cierto peligro, pero muy poco.
Que en cierto paraje del encuentro descubrió errores defensivos propios, ciertas distracciones bien resueltas por Elias y sus hombres de defensa.
Lo bueno vino en la segunda parte, pues en la primera despertamos al partido con un mano a mano de González y casi nada más. Nos prestamos la pelota y nos morimos de calor.
Pero en el complemento, fuimos más, tuvimos aguante, soportamos las inclemencias y aparecieron los diferentes, Gonzáles, Torres, el paraguayo y allí rompimos el cero.
Pudimos convertir algún tanto de contra, abriendo a las puntas, tirando misilísticos centros que no fueron capitalizados por los de adelante. Pero la inteligencia de los de Kopriva resolvieron un encuentro chivo, de seis puntos. El huevo perdió en la sartén del estadio Chiqui Tapia, el huevo seguirá participando, demostrando que puede, aprendiendo en una categoría difícil, haciendo piruetas, equilibrio, tratando de zafar de la parca que lo viene arrinconando. El huevo, en definitiva, seguirá remando.

martes, 30 de noviembre de 2010

DIGALE ¨SI¨ A LINCOLN


Martes por la tarde y juega Barracas en Lincoln frente a Sarmiento de Junín. Un despropósito organizativo y deportivo que hace que los malos sigan ganando, los violentos que apretaron al verde hicieron que su equipo jugara en otra ciudad, a puertas cerradas, a la tarde y en día laboral y que Barracas viajara al culo del mundo, mas allá de lo convenido. Nos vendieron la transmisión por TyC a la noche, con pizza y cerveza de por medio, con amigos, luego de ver a Velez contra Tigre y terminamos desesperados en internet buscando la 1310 exasperadamente y frente a la PC, navegando por cientos de pantallas que nos promocionaban ver el partido online, un encuentro que nunca apareció en mi monitor. Basculé entre Actualidad Barraqueña y las radios locales que transmitían el partido, pero nada me era suficiente. El Speedy de mi barrio se cortaba a cada rato y lanzaba epítetos contra TyC, Grondona, Telefónica y los relatores juninenses que ni cantaban los goles barraqueños. Estaba pendiente de la cuarta que jugaba la final en Liniers con JJ Urquiza. Mi casa era un quilombo, al igual que mi cabeza. Mi corazón latía cada vez más fuerte y me sentía impotente y desinformado; Facebook me brindaba fotos que los viajantes privilegiados tomaban durante el viaje y en la previa. Yo lo vivía como si estuviera allí. Era un martes en el que mandé el laburo al carajo; chivé frente a mi compu como si estuviera en el Club Rivadavia y grité con pasión junto a mi hijo cada gol de Barracas, ante la mirada atónita de mis hijas mujeres y de mi esposa, que resignada, observaba al pelotudo de su marido como imaginaba un partido en el living de su casa.
Y ganó Barracas y goleó. González hizo dos goles mostrando el buen momento que está viviendo. Por lo que pude escuchar Kopriva hizo un planteamiento inteligente, con dos líneas de cuatro, sin media punta y dos delanteros. Esperó a un equipo con problemas dentro y fuera de la cancha, al que le expulsaron un jugador y al técnico Pascutti en la primera etapa. Y no fue nada mal; en cuestión de tres o cuatro minutos liquidó el pleito con dos goles. La segunda parte estuvo de más, otra pepa de González y a controlar el encuentro. Cuando terminaba el partido Castagnino mete su primer gol en Barracas y final de fiesta con el Paraguayo y Ciavarelli lastimando a Sarmiento.
Cuatro pepas, dos partidos seguidos ganados, sumando más de 25 puntos en la primera rueda y creciendo en los promedios. Una pena no ver a Barracas por TV, pero de todas formas no nos ha ido tan mal. Y como cuando era pibe y mi vieja me esperaba del cole con la leche y las galletitas, hoy también le digo si a Lincoln, le digo SI a Barracas Central.

jueves, 25 de noviembre de 2010

EMOCION DE GOL


Que difícil me resulta analizar un partido de Barracas Central y más teniendo en cuenta el contexto y el rival. Me pregunto si debo ser tolerante o crítico; exigente o indulgente. Lo cierto es que ganamos y lo hicimos sin lucir, pero bien. Ganamos y una emoción de gol me embarga en estos momento por el cuarto triunfo en este difícil torneo de la B Metropolitana.
Pero por un lado estoy muy contento por el logro deportivo, por vencer a un Español que en la historia siempre fue un hueso duro de roer y por alejarnos de la zona de descenso. Pero también es cierto que el equipo no brilló, que lo exiguo del resultado descubre carencias, fundamentalmente en la definición, en la creación desde tres cuartos hacia delante, en la resolución de jugadas de contragolpe y en la ocupación de espacios que el rival nos regaló.
Tal vez sea injusto en exigirle brillo y lucimiento a un equipo que ha ganado, máxime teniendo en cuenta que cuando lucíamos y jugábamos bien los resultados no se daban.
Confieso que desde el arranque el planteo del técnico, la formación del equipo y como estaban parados los jugadores en cancha no me entusiasmaba. Viví el encuentro hasta el gol de Fariña bajo una silenciosa protesta individual, intelectual y de principios, que me duró muchos minutos después de la conquista. No entendía a Fernández parado en un sector con su pierna cambiada, ni la ausencia del Chino (ni en el banco estuvo). Lo mismo sucedió con la deserción de Arce y el mismo Torres trabajando como doble cinco. Nada me cerraba. El rival proponía poco, tal vez uno de los más flojos de la categoría (la tabla no miente) y si bien pegaron una en el travesaño, era casi imposible que nos inquieten. La defensa bien, sólida con un Bojanich intratable y un arquero que sustos aparte, nos daba garantías en las pelotas de alto. Pero Barracas era deslucido, intrigante, era un enigma en la cancha. Esperaba bien, pero con la pelota en los pies lateralizó mucho y siempre terminábamos en los pelotazos. Buen partido de Almada Flores en la primera etapa, de Fariña (la figura), de Torres y de Fernández. Tanto Grecco como González tuvieron destellos, éste último está mejorando sus rendimiento día a día. Y los contragolpes que tuvimos en los últimos quince minutos nunca llegaron a buen puerto. Lo de siempre, lo que Kopriva debe trabajar para resolver este tipos de partidos que nos tuvo en vilo hasta el pitazo final, tal vez sin necesidad.
Ganamos y una emoción de gol me embargó en la calurosa tarde barraqueña. Llegué temprano a la cancha para ver el predio, las obras, charlas con amigos y observar la nueva platea que va creciendo, como cuando uno ve a un hijo crecer. El club está cada vez más grande y nuestro equipo de fútbol también acompaña este derrotero. Que siga así ...

sábado, 20 de noviembre de 2010

QUIERO GANAAAARRRR.....!!!!!!!


Es un pedido, es un ruego, es una súplica que hace este barraqueño de alma. QUIERO GANAR UN PARTIDO por favor....!!!. No es un demanda más lanzada al aire, tampoco un requerimiento imposible de cumplir. Lo solicito porque creo que se puede plasmar, Barracas Central está en condiciones de consumar mi deseo. Tenemos con que, con eso quiero decir que tenemos técnico, jugadores, talento y actitud para hacerlo. Hemos empatado doce partidos sobre dieciocho jugados, es una locura de empates y hemos ganado tan solo tres (visto de otra forma podemos decir que ganamos siete partidos y perdimos once). Los uno a uno me tienen podrido y si bien un empate es un punto y nos sirve, veo con impotencia como equipos a los que le ganamos en su tiempo y que eran verdaderas murgas como Chicago y Comunicaciones, tuvieron su racha de triunfos y hoy está arriba de nosotros, que solo perdimos tres veces e injustamente en este torneo.
El sábado nos enfrentamos con nuestro clásico rival, San Telmo. Venía de siete fechas sin victorias y fue vencido por equipos mediocres. Una oportunidad de oro para sumar de a tres de visitante y más, luego de una actuación soberbia frente a Atlanta. Pero no, Barracas nunca juega igual en cada encuentro, ni juega con los mismos jugadores, ni el mismo planteo. Lo que es igual es la mediocridad de nuestros rivales, ocupen el lugar que ocupen en la tabla. El candombero daba pena y nosotros nos pusimos a la altura de las circunstancia. Especulamos, jugamos a la defensiva, atacamos poco, le cedimos terreno, no tuvimos fútbol y marca en el medio y forzamos a los del fondo a laburar a destajo, bancando el partido y los tenues ataques del local, que inquietó en la primera etapa tan solo con un cabezazo y nada más. Arriba nada, o casi nada. En el medio se sintió la ausencia del doble cinco Arce-Fariña, imprescindibles y la presencia del Chino Avalo. Se apostó por un Almada Flores que no trasciende y un Cáceres Silva que se encontraba impreciso con la pelota y con los pases; se perdieron pelotas boludas, nos resbalamos mas de la cuenta en jugadas claves, siempre una de más, siempre un segundo de más, se buscó al compañero inexistente, no aprovechamos los contragolpes, se lateralizó demasiado y no se daban dos pases seguidos, siempre la pelota volvía para atrás y nos comían en la marca. Los de abajo, sólidos, pero expuestos al error y como en muchos partidos ese error existió y nos costó un gol injusto, cuando a la media hora de la segunda parte presionábamos sin mucha claridad frente al arco de Telmo. Lo mejor de Barracas Central se vio en el último cuarto de hora, con las mandadas de González, los centros de Ciavarelli, jugando en el puesto que le corresponde, es decir por derecha. Una media vuelta desviada de Grecco, un remate pifiado de Del Rio y el gol agónico de González, cuando las puteadas afloraban de nuestras bocas maldiciendo al rival, a la historia y a un árbitro novato en la B como Pozzi, que volcó la cancha para el local, obedeciendo a raja tabla a su errático y mal intencionado línea. Un juez que explusó a Kopriva y que no adicionó nada, cuando hubo lesiones actuadas por parte de los hombres de Telmo para perder tiempo, cambios y un parate para refrescarse.
QUIERO GANAR....!!! y tengo con qué. Hoy la sacamos barata. Ahora viene Español, rival directo y es una obligación que quede en nuestra casa los tres puntos. Amigos sin que esto signifique meter presión, QUIERO GANAR...... y como sea ...!!!

miércoles, 17 de noviembre de 2010

SER ARGENTINO (Poesía)


Sujeto divino, mentiroso, soñador,
embustero y llorón.
Amigos de sus amigos.
El mejor hijo, el mejor amante, el
mejor marido.
Nunca te das por vencido y aún
vencido, me haces creer que has
ganado con un discurso cretino.
Siempre a la moda, rapiñas lo que
los otros han conseguido.
Eres un gourmet del asado y del
vino.
Sacas la celeste y blanca, sólo para
festejar un resultado deportivo.
Conquistador de mil mujeres.
Máquina que no trabaja sin parar.
Quieres solucionar los problemas
del mundo sentado en la mesa de
un bar.
Prometes lo que no cumples, tu
vida es un juego de bingo, un
tango, un abismo.
Búsqueda permanente de tu suerte
y de tu muerte.
Viajero del pensamiento, en cada
lugar un amor, una pasión, un
sentimiento.
Ser argentino, ser permeable a lo
foráneo, a las trampas del invasor,
a los cuentos de los de adentro.
Remolino y brisa, siempre mirando
a los de afuera, con envidia, con
admiración o risa.
Tu sentido del humor te traiciona,
te ríes de los demás, pero no
soportas en ti una broma.
Defensor de causas perdidas,
grito a escondidas.
Tiras la piedra y guareces tu mano
y siempre buscando la salida.
Generoso, hospitalario, te lamentas
por tu salario y por los que te hacen
parir, tu boca dibuja una sonrisa,
aún sin querer sonreir.
Ser argentino, es hacer mímica con
el himno, es dulce de leche y Gardel,
es no creer en uno mismo,
es ser cobarde e infiel.


Roberto Campisi
(del libro Poesía SA)

domingo, 14 de noviembre de 2010

NO TE MUERAS NUNCA ANELLO


Yo me pregunto que sería del ascenso sin Gabriel Anello. Que sería del periodismo deportivo del fútbol menor de AFA sin el profesionalismo de un hombre batallador como él, que del día a la noche a tomado vital protagonismo en la información, en la sentencia, el veredicto, la ponencia y en la crítica despiadada, sin concesiones y por sobretodo OBJETIVA, de la gestión ¨Grondoniana¨ en la casa mayor del fútbol, de sus ¨letales amigos¨ y de un ascenso injusto, con sus repartos de ganancias discrecionales. Que sería de las bajadas de línea que recibe este fiel soldado de un tal Daniel Vila, conocido mendocino, potentado de los medios, dueño del grupo América y de Radio La Red y serio aspirante para quedarse con el sillón del ferretero de la calle Viamonte. El que con su discurso federal, lo único que quiere es cambiar la mano de quien hace los negocios en este bendito fútbol, algo así como canjear Sarandi por Mendoza. Se podrá vivir sin Anello y sus opiniones ácidas, sus denuncias críticas, su relato agresivo hacia clubes, jugadores, árbitros y dirigentes. Que será de sus mandadas al frente a compañeros de trabajo, de la creación de agenda de acuerdo a los intereses de su padrino y de su opinión autoritaria, sabiendo que atrás se tiene a un peso pesado que te banca. Que será del ascenso nuestro de cada día si no lo tenemos al aire.
No te mueras nunca Anello; heredero de Jorge Bullrich y de Miguel Angel De Renzis, que lloran por las sombras este legado que nos han dejado. Como se podrá vivir sin Gabriel, que viene de hacer un programón en cable como ¨Dale Pelota¨ y que de buenas a primeras pasó a ser el referente del periodismo de ascenso, con un programa en la tele los domingos, tomando la posta que le dejó TN, con el aullado relato de los sábados y con las soporíferas y trasnochadas trasmisiones radiales de Radio La Red, de lunes a viernes, completando así la operación periodística que le ha encomendado su vigoroso empleador. Clon de sus colegas de Closs y Fantino, todos ellos con el mismo discurso y el mismo estilo agresivo y patoteril, fundamentalmente éste último, que cuando estaba en TyC había cerrado su pico de escaso ratings, acallando lo que ahora esgrime a gritos.
Los barraqueños hemos recibidos del querido Anello algunos reproches, ya sea por falta de comodidad para el periodismo en nuestra cancha, a sabiendas que nuestro club se encuentra en obras de ampliación del palco de periodistas y la platea; críticas a la gestión de Chiqui por cierta comunión política con Don Julio, de la misma forma que fustiga a morir a los Merelas, los Marín o los Nakis, como si fueran secuaces de Grondona. Los barraqueños observamos con impotencia su desprecio editorial con contenidos favorables a los grandes del área metropolitana y por supuesto a los grandes del interior. El ninguneo del quien piensa que estamos de relleno, llegando al punto de retar a sus productores que tomaron imagen de la colocación de banderas en nuestra canchas, previa al compacto frente a Atlanta, con el argumento de estar mostrando publicidad ajena. En verdad un amigo de Barracas Central.
Amo el fútbol de ascenso y le dispenso un gran respeto a sus narradores, incluso por aquellos impresentables, es por eso que afirmo mi arenga con suma energía, NO TE MUERAS NUNCA GABRIEL ANELLO.

LLAMEN AL PASTOR MANOSANTA ..!!!


En nuestra canchita o pequeño estadio, como titulan algunos blogs bohemios o remiten los comentarios de ciertos protagonistas rivales, Barracas demostró que el fútbol es una gran mentira. La tabla miente, la puntuación miente, el tramite miente y el periodismo miente o exagera. La punta de los torneos argentinos de fútbol, salvo el Docke en la D, la habitan verdaderos usurpadores. Ciclotímicos equipos que te pintan el rostro una fecha y dan lástima en la que viene. Ídolos de cartón liderando una categoría que no hace pie, en la que reina el miedo y la especulación. Atlanta es el fiel reflejo del come chicos, que terminó siendo devorado por un chico, que con la base de jugadores de la C, le hizo precio y le perdonó la vida.
Los infiltrados hinchas visitantes esparcidos por Olavaria y Luna, portando su bien elaborada cara de boludo para pasar desapercibido, con sus miradas cómplices, soportando las irritadas opiniones de la impotente hinchada local, ahí al ladito de ellos y con sus muecas de conformismo por el resultado final que los mantiene solos en la punta, fueron testigos de una supremacía barraqueña, en su visita a nuestra ignota canchita. La soberbia de los grandes que ya no lo son, la irresponsabilidad de un individuo tocándose los testículos al finalizar el partido desde la cancha, con una cámara de fotos, disfrazado de medio partidario visitante, provocando a la tribuna local y que fuera sacado a empujones por el juez de línea, es la muestra de que cualquier institución ex grande y que vive de viejos logros, te quiere a copar la parada cuando viene a tu casa. Y la B está llena de EX GRANDES que viven del recuerdo, que te miran como club chico y accesible; EX GRANDES que te copan las instalaciones del club de pendejos disfrazados de periodistas de ignorados y ocultos medios partidarios que invaden nuestro ¨pequeño e insignificante estadio¨ que dicho sea de paso, esta en obras, con sus credenciales de personajes importantes y diciendo ¨ätenti que llegamos nosotros¨.
De fútbol casi no voy a hablar, porque el que juega bien nunca gana en esta B Metropolitana falsa, alterada, desnaturalizada. Porque Barracas no liga, está maldito y necesita de un curandero para sacar los malos flujos que hacen que tengamos diez o doce puntos menos de los que deberíamos tener por derecho propio. Ninguno nos superó futbolísticamente.
Kopriva plantó un equipo inteligente, con actitud y le cortó a Atlanta todos los circuitos y le generó situaciones. El bohemio era una cosa atacando y otra defendiendo, era Soriano y diez más. Pero el fútbol es una mentira y los argentinos estamos acostumbrados a la mentira, por eso los empates con sabor amargo no me sorprenden.
Lamento que el técnico no encuentre el equipo, lamento las lesiones y las oportunidades perdidas, lloro los resultados injustos, la mala suerte y la poca pericia a la hora de resolver. Lloro por los que no están y que hubiesen perforado redes, por los números de la tabla y el promedio que se estrecha, por los tres triunfos y once empates y por un reducido que se aleja. Pero a pesar de todo estoy feliz, porque tengo fe y porque somos protagonistas, porque estamos creciendo y hay un esfuerzo que se palpa, porque a pesar de estar en una categoría de mierda como la B, que ni por asomo era lo que yo esperé durante cuarenta años, estamos en ascenso y porque estoy seguro que nada de lo que nos sucede será para siempre.