jueves, 27 de enero de 2011

LA CASA DEL GRAN EMBOLE


Se terminan las vacaciones para este Blog. El sábado comienza el torneo de la B metropolitana, finaliza el receso de verano y se renuevan las ilusiones por cumplimentar los objetivos trazados al inicio del campeonato, es decir la permanencia en la categoría y una suma de puntos que nos permitan respirar mas tranquilo para la próxima temporada. Pero para hablar de fútbol, de incorporaciones, comentarios, notas, apostillas, de la nueva platea y demás tópicos, tendremos tiempo.
Si bien durante el verano argentino no he colocado demasiadas entradas referidas a temas en general para matizas la espera, no quisiera abandonar antes del inicio del campeonato mi línea editorial mundana y cholula, sin tocar un punto de importancia mediática y masiva, pero de escasa trascendencia intelectual. Me refiero al fenómeno GRAN HERMANO.
Desde los inicios de este proyecto televisivo multinacional la audiencia se cobija en una casa experimental, plagadas de cuerpos masculinos marcados, mujeres infartantes, historias fuertes, búsqueda de liderazgos, nominaciones, galas, expulsiones, votaciones via llamados telefónicos raramente auditados o de escasa credibilidad. Una casa llena de cámaras que toma a bucólicos concursantes, con ansias de fama, objetivos artísticos o deseos de salir del anonimato, aunque su vida publica desaparezca a horas de finalizado el ciclo.
Confieso que he seguido este programa desde sus inicios de la misma forma que millones que se engancharon a esa manía de espiar la vida de los otros, aunque estos otros sean 20 tipos elegidos antojadizamente por una producción que también juega, aunque lo nieguen, de la misma forma que los veinte cobayos glamorosos colocados en la funcional mansión del barrio de Martínez.
Esta remanida costumbre televisiva de lanzar un juego donde los de adentro no deciden los destinos del mismo, siendo el publico televiente quien determina el que sigue y el que se va siguiendo criterios poco claros y dándoles pingues ganancias a los productores a través del gran curro que representan los mensajes por SMS.
Que es lo que elige la gente, si es que la gente elige, que formato, que ídolo, que héroe, que personaje, que talento. Se selecciona por afinidad, por la guita, por la facha, por la urgencia, por los dramas esgrimidos por el protagonista o para mantener el litigio hasta las últimas consecuencias. La productora tiene sus protegidos y el publico sus bendecidos, que generalmente no son mejores que los otros.
Hace siete temporadas que nos vienen atacando con una convivencia que no es tal, con sus debates y sus galas, sus nominaciones y en cada una de ellas mi entusiasmo primario fue disminuyendo hasta tomar a este Gran Hermano 2011 como una ficción mas dentro del mediocre mundo de la televisión.
Ya llega la reanudación de la B Metro y en definitiva nada tiene más importancia que ver a mi querido Barracas Central

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