lunes, 31 de mayo de 2010

DUEÑOS DE LAS PALABRAS


Desde que tengo uso de razón vengo observando con asombro como en la vida social y política argentina, distintos sectores se adueñan de diferentes palabras o frases. Las hacen propias, como si las hubieran fabricado a medida; se aferran a ellas dándoles entidad y contenido.
Para dar algunos ejemplos, puedo señalar a los partidos políticos y facciones de izquierda, con su consabida apreciación y apropiación del concepto de los DERECHOS HUMANOS. El peronismo dio cuenta históricamente del significado de la JUSTICIA SOCIAL; es casi imposible imaginar al radicalismo hacerse cargo de estas palabras. Los militares y la derecha argentina se hicieron dueños de la palabra PATRIA; todo era por la Patria y recuerdo cuando la Patria nos convocaba para vencer a los apátridas.
Todos son dueños de una frase, o una palabra; toda empresa o institución posee un slogan que lo califica y le marca un rumbo y un objetivo.
Yo como ciudadano de la Argentina, también tengo una palabra que me identifica, que es mía, propia y no la delego por nada del mundo. La he construido con los años, con mis manos, con mi esfuerzo y mi desdicha; es un sello indeleble que me marca a fuego y me proyecta a la vida. Esta palabra es MISERIA.
La fui conociendo de pibe, en las privaciones, incomodidades y carencias de mi infancia. La leía y la dibujaba en la pared de mi casa, tan solo de ver a mi viejo laburando veinte horas al día en el antiguo conventillo de Parque Patricios. Se fue haciendo mayúscula con los años, con las trabas, con cada no obtenido. Se me tatuó en la piel en cada rechazo laboral o cada despedida. La tengo en las palmas de mis manos cuando cuento monedas y en los ojos de mis hijos cuando me demandan alimento. La veo día a día, al despertarme y mirarme en el espejo y en las caras de muchos que observo en la calle.
Pero es mi palabra y por piedad no la delego, no la regalo. Soy su dueño, tengo su propiedad y su autoridad. Se la suelo prestar al jubilado, al cartonero, al desocupado, al villero, al enfermo sin cura u obra social, al linyera, al desespenzado o descorazonado. A veces se la suministro a la madre soltera, a las víctimas de la violencia urbana o a los que no tienen techo. Mucha gente me la pide y se las presto, pero no se las regalo, aunque me sobre y siempre rezo porque me la devuelvan.
A veces me la han robado; la han apropiado los violadores, los corruptos, los chantas, los traidores, los asesinos, los ladrones, los especuladores y los garcas, rebautizándola como MISERIA HUMANA.
Me cobijo en esa palabra. Ella es la que me titula y me resguarda y aunque hay quienes la pasan peor que yo, estoy seguro que no hay virgen, ni fe, ni rezo, ni recomendación, ni caridad suficiente, para borrar de mí semejante mensaje.

FEMINISMO O ANTIMACHISMO


Para los argentinos nuestras mujeres son uno de los patrimonios mas destacados del país. Pero de un tiempo a esta parte ese tesoro que nos envanecía y nos colmaba de deseo, amor, pasión y ensoñación, se ha transformado en un dilema sin solución.
La realidad nos marca que la mujer ha roto cadenas, ya no tiene dueño y se ha independizado del hombre y de la vida. Esa autonomía las llevo a reforzar su carácter y a perder su embeleso y su candor. Esa emancipación las transformó en pragmáticas, competitivas, selectivas, soberbias, egoístas, litigiosas y autosuficientes. La búsqueda de su soberanía las condujo a la pérdida de su encanto sumiso y angelical.
A partir de ese fenómeno surgió una conmoción profunda que transformó su tradicional y sutil feminismo, al más pavoroso antimachismo. Se pintaron la cara, tomaron la lanza y les declararon la guerra a los hombres. Cualquier boludez que hagamos en la vida será catalogada como machista.
Hoy la mujer argentina porta su mejor cara de ojete, transmutándose en un personaje, en un objeto, en una pose. Su objetivo es agradar y dejar al otro insatisfecho, portando el cruel mensaje de ¨mira cuan inaccesible soy¨. Se han casado con su profesión, con su estudio, con su trabajo, con sus proyectos materiales, con la tecnología, con la moda y con sus cómplices amigas; cazadoras de ejecutivos, consumistas del lujo y ornamentación, clientas de punta de Sex and the City y Cosmopolitan. Les pasan la factura a los hombres por las cagadas que nos mandamos, resaltando nuestros defectos con lápiz labial rojo y tildándonos de pajeros, mameros, autoritarios, infieles, vagos y demás epítetos.
Lo cierto es que nosotros las hemos considerado como las más linda del mundo y se lo han creído; es así que los argentinos nos hemos transformado en una manga de puñeteros que no les podemos tocar el culo ni siquiera a nuestras propias mujeres. Estas se han convertido en un adorno para la mesita de luz y en la causa de depresiones, insatisfacciones y baja en la autoestima varonil.
Recuerdo que mi madre siempre fue feminista y lo ponía en caja a mi padre, pero ella nunca lo dejó de amar, jamás persiguió la supremacía sobre él.
Este cambio en la mujer se obedece al ataque de uno de los principales enemigos que tenemos los seres humanos y son los medios de comunicación. Revistas, canales de televisión, programas y suplementos les han modificado su horizonte, su modo de pensar y su destino. Las han convencido de que eran feas, tontas, pobres, esclavas, que tenían mal gusto para vestir o decorar, les apuntaron lo que tenían que hacer con su tiempo libre y le quitaron la culpa ante el engaño, la traición y el deseo. Les enseñaron a provocar, a seducir, a transgredir y a justificarse. Les alcanzaron la chancleta para que ellas las tiren y pues bien, las tiraron.
Adiós al formato de pareja, de familia. Debemos acostumbrarnos a decirles chau al idioma, al encuentro, a los viejos códigos y a darle la bienvenida a la resignación de contemplar un nuevo ejemplar de mujer agresiva, shopinezca, vanidosa, orgullosa e impropia.
Hasta la vista baby.

viernes, 28 de mayo de 2010

MUNDO KOPRIVA


Barracas Central salió campeón de la primera ¨C¨ y he agradecido oportunamente por ello, tanto al cuerpo técnico, a los dirigentes como a los jugadores por la hazaña lograda. Pero el ascender de categoría implica un crecimiento de equipo que a veces no va de la mano con la evolución de los hombres que obtuvieron el logro.
La primera ¨B¨nos propone un desafío importante, nuevas técnicas, mayor velocidad, despliegue, mejores y variadas estrategias de juego y un componente humano de mayor jerarquía, que domine la divisional o la supere.
Se acabaron los tiempos de festejar y llega una etapa de reacomodamiento, reclutamiento, de plantear nuevos objetivos (pasar los 50 puntos...!) y eso lleva a una racionalización del elemento humano existente.
Contrato de por medio, debemos elegir a los mejores que podamos contar en cada puesto y eso lleva a una búsqueda mesurada de parte del técnico y los dirigentes de fútbol y la dolorosa tarea de decirle a muchos muchachos que ascendieron con nosotros, que no serán tenidos en cuenta en este período.
Me duele con solo pensarlo, pero no queda otro remedio; da pena por tipos como Orfila, un líder positivo, quien fuera factor importante en la levantada del equipo en la segunda rueda y por algunos otros que aportaron lo suyo.
En contraposición, llegarán otros que se transformarán, Dios quiera, en nuevos ídolos del club. También quedará una base del torneo pasado y la siempre fabulosa disposición del elemento juvenil, que en esta conducción constantemente se ha tenido en cuenta.
Una de las virtudes de la gestión de Chiqui Tapia fue el haber contratado a Juan Carlos Kopriva como técnico del primer equipo. Fue la dedición más acertada en casi todo su mandato. Y está en Kopriva armar el diseño del Barracas Central modelo 2010 para correr en la Metropolitana, junto a la desagradable tarea de dejar a fuera a muchos de sus viejos soldados.
El Mundo Kopriva está girando y en su rotación se va gestando el proyecto, se está edificando el plantel, que tiene a Grecco, Ubiría, Fernández, Ramirez, como los nuevos obreros de esta monumental obra barraqueña.
A aquellos jugadores que nos dejan en esta temporrada solo nos resta agradecerles todo lo que nos dieron. Ellos seguirán siendo campeones en nuestros corazones por siempre y serán habitantes permanentes en la historia viva de Barracas Central.

jueves, 27 de mayo de 2010

QUE MAL SE TV



Les confieso que en los últimos años he tenido que cambiar infinidad de veces el control remoto de mi televisor. Ya sea porqué mis hijos lo hicieron torta contra el piso, porque para pichulear había comprado uno berreta y dejó de funcionar, porqué algunos se me perdieron en el bolonqui de mi casa y porqué la gran mayoría de esos aparatitos se quemaron bajo mis dedos ansiosos y desesperados, en la búsqueda implacable de la calidad de programación de una grilla televisiva tan numerosa como ordinaria. He destruido cuanto dispositivos electrónicos pasaron por mis manos, por el sólo hecho de hacer zapping buscando algo en la tele que no quemara mis ojos.
Amo a la televisión, pero en los últimos treinta años me ha costado asimilar el bajón cultural, la escasa creatividad, lo chabacano, burdo, reiterado, previsible, indecoroso y obsceno de su oferta. Si hasta a veces prefiero engancharme con algún video, la play o la computadora, de lo crispado que me encuentro frente a una propuesta pobre y aburrida, o para evitar observar en todos los canales el deformado rostro de Ricardo Fort.
Muchos avisos publicitarios son verdaderas boludeces engendradas por una pléyade de pendejos que coparon el mundo de la publicidad, con su creatividad bucólica y desabrida; pobladores de Palermo Hollywood, catadores de sushi, revolucionarios de los medios, científicos de la nueva industria audiovisual.
Los canales de cable solo me aportan intrascendencia, publicidad, películas repetidas, documentales pedorros e ideología barata y foránea. Quienes vimos TV en los 70, sabemos lo que queremos, tenemos un paladar negro que nos impide disfrutar el presente, salvo contadas excepciones.
La televisión actual está manejada por una decena de tipos jóvenes que se creyeron que la re fundaron y solo reemplazaron a otra generación de talentos y visionarios que desaparecieron o se perdieron en el camino. Una nueva generación de zares que copian formatos, manejan una producción de mano de obra barata, que pijotean el último centavo; un grupo de muchachos soberbios, orgullosos, altivos, endiosados e intocables.
Ya desde inicios de los 80 con los fotocopiados programas de Sofovich, la ingenua y sobreactuada incursión de los Mesa, la tele del proceso, la repetitiva genialidad de Olmedo, pasando por la cándida Susana, la ególatra Mirta, los noticieros tendenciosos y un innumerable desfile de programas de entretenimiento tediosos, donde observábamos como se divertían los demás, hasta llegar al Fútbol capturado y las apologías de la prostitución hecho programas de chismes o esparcimiento. La tele solo ha sido un aparato sin vida en el living de mi casa. Solo pan y circo…..pero mucho circo.
Se me muere la televisión y aunque la golpeo y la golpeo, sus imágenes carecen de nitidez. Pero en mi TV ya no se ve nada de nada. Y en la suya…?

miércoles, 26 de mayo de 2010

UNA FIESTA, DOS ARGENTINAS



A los ojos de mi entendimiento, la fiesta del Bicentenario de la Patria me ha dejado lienzo para zanjar. Dentro de un marco festivo y embanderados con la celeste y blanca, los argentinos, especialmente los porteños, hemos colapsado la 9 de julio y sus vecindades. Doscientos años no son moco de pavo y lo que a priori para muchos caminaba a ser un fracaso total de convocatoria, resultó ser el mayor encuentro jamás visto en la historia de mi país.
Pero dentro de este cuadro orgulloso, triunfalista, jubiloso, habitable y optimista, algunos lunares empañaron el fondo y la superficie de esta fiesta inolvidable.
Si bien el patriotismo familiero, la concordancia vestida, esa cierta perfección artística en el desarrollo del evento y la gallardía de los cuatro días vividos deslumbró a propios y extraños, un tufillo de hipocresía, vanidad, oportunismo y el ocultamiento de la realidad destiño un acontecimiento notable.
El enfrentamiento rico-pobre, peronista-antiperonista, progre-facho, conservador- popular y gobierno-oposición salió a la luz, aunque oculto debajo de una bandera Argentina. El eterno problema de nunca acabar y que nos sigue condenando.
Los faltazos, los Tedeum, las personalidades, los créditos, los invitados, los presidentes, los artistas, las omisiones, los discursos, los seguidores, las temáticas y las caras de yo no fui, como si nada hubiese pasado, aparecían en la pantalla de mi televisor.
Pero la gente salió a la calle, porque la gente tiene ganas de festejar, ya sea un título de fútbol, una fecha patria o una asunción presidencial; la gente quiere salir y ser protagonista. Este es el mensaje que le tira a los gobernantes, ¨ Ustedes se pelean, nosotros no…¨; pero ese encargo no será suficiente.
No nos engañemos, acá hay una sola verdad y es que esta diferencia no tendrá cura hasta que no se reparta bien la guita y para ello necesitamos dos cosas; que el que la racione no se quede con la parte del león y que los que la tienen y a los que se le sacará más, pongan la teca y cierren el pico. Pero todos sabemos que esto no ha de pasar. Y entonces seguiremos viendo los enfrentamientos entre los pudientes y los indigentes, los que dicen representar al peronismo y los que lo quieren rajar, los de izquierda o los socialistas con los capitalistas, los moderados y la plebe, los presidentes y los de enfrente.
Dos argentinas gobiernan a la Argentina y aunque tuvimos una sola fiesta, este fin de semana hemos gozado de dos Bicentenarios.

martes, 25 de mayo de 2010

RELATOR NUESTRO QUE ESTAS EN LOS MEDIOS


Quienes peinamos canas y amamos al fútbol no podemos sustraernos del mensaje y los estilos que los narradores nos regalaron por años a todos los futboleros. Ya sea en la radio como en la TV, el relato y los comentarios del fútbol han construidos personajes notables; desde la gloria de un Fioravanti o Bernardino Veiga, pasando por la solvencia de Victor Hugo o la marcialidad de José María Muñoz, hasta llegar a tipos como Vignolo, o Walter Nelson.
En el mundo de los cronistas existe un cielo y un infierno, eternos aficionados, muñecos desinformados, estilos indefinidos y desagradables para el oído y el buen gusto.
Desde luego que en cuestión deleites no hay nada escrito, pero en mi humilde opinión como consumidor de informadores o comunicadores, debo señalar aquellos que me causaron o provocaron fastidio, rechazo, vergüenza ajena o tedio al escucharlos o verlos; los que no me transmitieron absolutamente nada, solo palabras molestas, huecas, hastías o inoportunas. En este caso vale un relevamiento tanto de mi cielo y como de mi infierno.
Señalo a los grandes maestros que tuve la oportunidad de escuchar; el trabajo de Bidaña (vocación), Juan Carlos Morales (sobriedad) y Miguel Angel De Renzis (pasión) en el ascenso. Amo a tipos como Victor Hugo (veo el partido por radio), Vignolo (talento), Walter Nelson (estilo), Muñoz (facho, pero informador y amante de los deportes amateur), Fabbri (memoria), Paenza (conocimiento), Chavo Fucks (potrero), Varsky (chabón informado), Bonadeo (autoridad) , Miguel Simon (el detalle), Walter Saavedra (un cacho de cultura), García Blanco (la tribuna), Caciolli (el ascenso), Sabatarelli (el comentario), Girald (la voz), Huffner (un tapado) , Costa Fevre (Lito es un fenómeno), Pasini (seriedad), Caimi (el último bastión de la vieja oral) … y a los Pagano..!!!!
Apunto aquí al periodismo de tinieblas que sufrí y que cuenta con cultores que me desagradaron desde muy joven. Odio los relatos agresivos de Closs o Anello, tipos que mandan al frente a sus compañeros al aire; además he descartado por años la tarea de Jorge Bulrich (sobreactuado), Juilio Ricardo (antiguo), Macaya (obvio y tedioso), Niembro (lobista), Araujo (soberbio y zarpado), Pons (payaso), Mauro Viale (autoritario), Gentili (llorón y alarmista), Baretto (Chichonero), Sacco (mercantilista), Don Felix del Alcazar (subjetivo), Palacios (chanta), Passman (conventillero), Fantino (charlatán con glamour), Arcuchi (yupi sin tribuna), Pagani (cabrón sin fundamento), Guerra (rapiña), muchos de los ilustres desconocidos de Fútbol para Todos (desinformados), Lieberman (típico garca), Arcapalo (denso), Fernando Carlos (edulcorado), Queijeiro (patético) y Pavlosky (engrupido), entre otros. Si hasta prefiero a los ex jugadores de columnistas, por lo menos ellos saben de que hablan y conocen el paño.
Desde luego que estas listas resultan cortas; mi memoria y el espacio que dispongo me limitan, pero creo que he sido lo suficientemente descriptivo. El fútbol es un deporte maravilloso cuando es narrado por un excelente periodista, pero puede ser una verdadera pesadilla en caso de ser practicado por uno de estos fundamentalistas del micrófono, que hacen doler mis oídos.

lunes, 24 de mayo de 2010

FELICES VACACIONES…!!


Cuando el arquero Andrada de Argentino de Rosario le ataja el penal a Pablo Lambermont, allá por el 2004, privándonos del ascenso a la ¨B¨, una profunda depresión abatió sobre mí. Ese socavón me duró meses, afectando a otras actividades de mi vida laboral y familiar. Un hecho recuerdo, por ese entonces, que me marcó y me dejó picando un sinsabor especial; fue en el portal Mundo Ascenso, cuando en una nota referida al campeonato del ¨salaito¨ marcaba como título ¨Felices Vacaciones¨. Mastiqué bronca por la oportunidad perdida y sentí envidia hacia los jugadores e hinchas rosarinos que disponían de un veranito de expectativas, antes de disputar un nuevo y atrayente torneo.
Un poco más tarde Talleres de Escalada nos deja afuera en el primer partido de la promo con un tres a cero lapidario. Ese fue un golpe de knockout, que hasta la promo con San Telmo años después, he tenido que asimilar.
Pero el fútbol permite revancha y la moneda se da vuelta. Hoy el ascenso muestra otras realidades. Los verdugos del 2004 yacen bajo nuestros pies. Argentino descendió a la ¨C¨, en manos de Liniers del querido Osvaldo Ruggero, mientras nosotros tenemos tres meses de festejos por nuestro pase a la metropolitana. Al mismo tiempo, Talleres se queda en la ¨C¨, en una promoción donde se comen tres pepas con Almagro sentenciando la serie, de la misma manera que nos pasó con ellos en la cancha de Huracán, en junio de ese 2004. El fútbol da revancha….
El dolor, la depresión de otras épocas se han convertido en alegrías y las ociosidades y holganzas que otros disfrutaron, ahora pasaron a nuestras manos.
Para todo el plantel e hinchas de Barracas Central………FELICES VACACIONES..!!!

domingo, 23 de mayo de 2010

ARGENTINO A MEDIAS



Y donde está el piloto…?.
La ausencia de nuestra presidenta en el desfile del bicentenario como en la inauguración del Teatro Colón ha sido un hecho que me ha chocado notoriamente. Confieso que la he votado y asumo que el país que gobierna, el mío, no está en una crisis terminal y que se nota un cierto desarrollo en algunos sectores. Pero a pesar de ello, me siento con cierta autoridad para quejarme de algunas actitudes que viene sosteniendo de un tiempo a esta parte, aún a riesgo de pecar de facho, contrera, tirabomba, gorila o enemigo del cambio.
En la Argentina, ser adversario es ser discrepante por no pensar lo mismo que el otro, aunque uno se encuentre identificado con el proyecto. Esto nos transforma en sujetos refractarios y desagradables. Personalmente yo no quiero asumir ese rol.
Somos testigos de un estilo de conducción que no pasa por las carteras o los vestidos que usa, la soberbia que ostenta, la selectividad política que ejerce o el divismo que despliega. La cosa es más profunda, es la transformación de una presidente a una combatiente, que se encuentra presa del litigio permanente, el resentimiento y la petulancia estratégica.
Esta deserción, justo en la fiesta del Bicentenario, en SU fiesta, divide, potencia diferencias, no suma ni aporta soluciones a un país desflecado, desteñido.
Me siento un argentino a medias, a quien se le cuenta un cuento parcial, una historia oficial o sea la madre de todos los contrastes y desencuentros. Me hallo a resguardo de mensajes parciales, por tipos capturados y cautivos de las utopías y las convicciones, asumiendo postulados para nada absolutos, recados saturados de patrañas y argucias.
Vivo en un país con Derechos Humanos unilaterales, defendiendo a víctimas de un modelo a costa de dejar abandonados a mártires con otro tinte o circunstancia. Militares abominados en un juicio histórico, sin contemplar a patriotas como los Generales San Martín, Mosconi o Savio y otros miles, que no fueron genocidas, pero cayeron en la bolsa del descrédito a causa de una generación de hijos de puta. El concepto de terrorismo impuesto al estado, con sus atrocidades, sin abarcar lo global de la palabra, con el injusto dibujo, por ejemplo, de la hija de un general volando por el aire o el ataque al sector del campo ¨sedicioso¨y repleto de ¨apatridas¨, como para dar algunos ejemplos de una gestión irrazonable
Soy un argentino entero y exijo una narración completa. Las verdades a medias no edifican sociedades sólidas. Sé perfectamente a quien amar y a quien odiar, no necesito de un apuntador; yo armo mi propia historia. Hace mucho tiempo que vengo soñando con un Bicentenario libre de ideologías, de amigos o enemigos, de los unos o los otros; pero el sábado mi presidenta me despertó de ese sueño.

sábado, 22 de mayo de 2010

EN EUROPA NO SE CONSIGUEN


La Argentina hace veinticuatro años que no sale campeón del Mundo de Fútbol. Un largo camino hemos transitado con algunos logros menores; tal como un par de Copas América, algunos mundiales juveniles, dos juegos olímpicos y ciertas liberadores e intercontinentales.
Para el paladar negro de los argentinos esto no ha sido suficiente. Los mundiales son el evento más importante para el mundo fútbol, aunque para salir campeón se deban resolver solamente siete partidos en cuatro años.
Muchos aficionados y periodistas de nuestro país a lo largo del tiempo han vivido hipnotizados por las hazañas de nuestros compatriotas en el extranjero. Pareciera ser que si una selección no está compuesta por mayoría de jugadores foráneos, el éxito no lo tenemos asegurado.
Si hacemos un repaso por los planteles campeones del mundo en el 78 y en el 86, descubrimos que nada de eso ha ocurrido. En 1978, una imposición del gobierno militar impedía a los clubes vender jugadores al extranjero para que Menoti los tenga cerca de casa. En 1986, salvo Maradona, Valdano y alguno más, la mayoría del plantel jugaba en nuestro país y tengo entendido que Brown no tenía club.
Hay algo que me parece curioso y que en doce años la Argentina obtuvo dos títulos y un subcampeonato mundial; durante ese lapso, en el fútbol local eran campeones Ferro, Argentinos y Estudiantes entre otros equipos chicos y Torneos y Competencias no existía. A partir de la llegada de esa empresa, el fútbol argentino dejó de ser protagonista. Comenzaron a mandar los grandes y en sus programas solo se escuchaban informaciones de Boca y River y lo que es más grave se empezó a hacer lobby, dándole más bola al tema traspaso, contrataciones e intermediarios o representantes ,que al deporte fútbol como tal. Europa se transformó en el paraíso futbolístico y los jugadores que emigraban jamás volvían a ser los mismos, aunque se rodeen de los grandes del mundo. La falta de interés, de hambre y de gloria se juntó con el desarraigo. Jugar en la selección era un punto en sus currículum, solamente un trámite. Durante años el combinado argentino sintió este fenómeno, que ha parido una generación post Maradona de futbolistas fracasados.
El mundial será un imposible en tanto y en cuanto se mantenga este espíritu selectivo. No confío en los de allá, porque el brío, el encanto y la delicia de este precioso juego en Europa no se consiguen.

HIJOS NUESTROS


Los que tenemos hijos sabemos muy bien lo que significa criarlos, mantenerlos, educarlos y guiarlos en el camino de la vida. El dibujo de familia actual dista mucho de aquel esquema tipo LOS CAMPANELLI, con su padre gobernando la mesa de los domingos y todos sus hijos obedeciendo en derredor y entregándole amor y sacándole canas verdes. Eso ya no existe, este formato de cuna está en extinción.
La vida de las grandes ciudades y la necesidad nos obliga a que papá y mamá salgan a laburar, dejando sus hijos a la buena de Dios; y ahí entran a tallar en la crianza abuelas, nanas, niñeras, vecinas, cuñadas, amigas, escuelas maternales, etc.
La triste realidad me indica que para los padres que trabajan, los hijos resultan ser un estorbo, unos devoradores de tiempo, dedicación, salud y proyectos individuales o de familia. Son tiranos, demandantes, rebeldes y forman un frente de combate que ataca hasta la propia estabilidad de la pareja. Cuesta reconocerlo, pero los conceptos de amor y sacrificio que venían de nuestros padres, hoy por hoy no existen.
La palabra amor tiene una hermana gemela que siempre la acompaña, es indivisible; no es precisamente un término romántico y no figura en los poemas. Esa palabra se llama SERVICIO; amar es servir y en los tiempos que corren, los seres humanos nos servimos del amor.
Convengamos en una suerte de relevamiento, que muchos de nuestra generación no se han enlazado con los que quisieron, sino con los que le dieron bola. Es así que en los setenta íbamos a MI CLUB en Bánfield y salíamos casados de la disco. Para peor vinieron nuestros niños, muchos de los cuales fueron hijos del error de cálculo o de la pasión sin protección, tal como ocurre hoy en día con las jóvenes mamas solteras. Es así que ¨sayonara¨, adiós vida.
Nuestros hijos suelen sacarnos lo peor de nosotros; uno de esos puntos infames es el egoísmo. Suelo llevar en mi taxi a mamitas buscando a sus niños al jardín de infantes de vuelta del gimnasio, con su botella de agua mineral o su yogur descremado, para luego llevar a su niño a Mac Donald y darle de comer chatarra. Es increíble, las minas se cuidan y a sus pibes les dan de comer ¨fritata¨.
Desde luego que existen excepciones; padres que acompañan a sus retoños a practicar deportes, madres que hacen los deberes con sus niños. Muchos se preocupan por la salud y otros velan por su futuro laboral. Pero el tenue límite de lo espontáneo y la fuerza de la responsabilidad y compromiso me llevan a dudar de lo verdadero y lo ficticio. Con solo verles las caras a los progenitores, rostros llenos de insatisfacción, infelicidad, desasosiego y cansancio, vasta para darnos cuenta de la dura lucha de criar hijos y salir vivos en el intento.
No existe un colegio o una universidad para padres. Los conocimientos no se consiguen en revistitas o notas en los diarios o la TV. Necesitaríamos varias vidas para ser buenos padres y un país que contenga a la familia y la proteja.

jueves, 20 de mayo de 2010

BRASIL, GENIOS O MAKUMBEROS


La eliminación de Estudiantes de la Copa Libertadores en manos de los brasileros nos pone nuevamente en dos escenarios; el eterno dilema entre el tiqui tiqui y el fútbol especulativo y resultadista por un lado y por el otro, la rivalidad con Brasil en todos los contextos que el fútbol nos nuclea. Deseo dejar el primer foco de conflicto para otro post y me quiero quedar con el tan complicado y dificultoso tema del antagonismo futbolero con nuestros vecinos penta campeones del mundo.
Personalmente me cuesta resignarme a reconocer cierta superioridad deportiva en general y futbolística en particular de ellos para con nosotros. No siempre lo de afuera resulta ser mejor que nuestra propuesta; tal vez la actitud, el amor propio, cierta petulancia y orgullo pueda suplir la técnica que ellos ostentan. Pero Brasil gana casi todo lo que juega, en cambio la Argentina pelea casi todo lo que disputa.
He descubierto con el tiempo y en todos los deportes, que los argentinos tenemos miedo a la derrota y lo que es más grave, no sabemos ganar. Ellos no tiene ese problema y viven con una sonrisa cada encuentro como si nada le importara.
Pero no todo lo que brilla es oro y con los años uno va descubriendo perlas negras que destiñen su majestuosa e inmaculada realidad.
El fútbol brasilero carece de garra y lo sostiene básicamente en condición de visitante tornándole muy dificultoso la obtención de resultados. Son mañeros, alarmistas y simuladores; tiene el gran defecto de no ser dignos en la victoria, bardeando y gastando a sus vencidos, además son violentos cuando les escondés la pelota. Una curiosa dosis de suerte siempre los acompaña, fundamentalmente en definiciones in extremis, ya sea por errores garrafales de adversarios, goles en contra, pelotas que besan maderos o jugadas viciadas de nulidad frente a árbitros que no se dieron por aludidos. Cada club en Brasil tiene su brujo y el esoterismo es un jugador más dentro de la cancha, aunque mucho de ustedes les resulte un disparate y para los periodistas deportivos no sea un tema de debate.
Son receptores de ayudas institucionales de Conmebol y FIFA, contando con tipos como Teixeira, una suerte de Grondona brasilero, con muchísimo más poder que el ¨ferretero¨ de Sarandí. Siempre que tengan un partido chivo aparece dirigiendo el colombiano Ruiz, que casualidad...!!!, hasta dirige partidos entre equipos brasileros, una suerte de amigo de la casa.
Brasil reporta jugadores a todo el planeta, de la misma manera que nosotros y tan talentosos como los nuestros, pero con un detalle que se refiere a las condiciones de las ventas; sus hombres siempre cuestan más que los de aquí.
A vísperas de un mundial que nos mantiene pesimistas, Brasil siempre es el gran candidato, el rival a vencer, los eternos adversarios. Nuestra esperanza se proyecta a la blanquiceleste como primer objetivo, siendo la eliminación del Scratch de Sudáfrica, el lápiz que nos dibujará una sonrisa de consuelo en caso que la Argentina quede afuera antes de tiempo.

PROMOCION SIN EMOCION


Llegamos a Mayo y como todos los años, en este quinto mes se juegan las promociones en todas las categorías de nuestro fútbol vernáculo. Es momento de juntar las frutas con las verduras, la cal con la arena, preparar la mezcla, disponer del justo condimento para adobar un evento injusto.
Mal que les pese, todos aceptamos este tipo de definición indigna, odiosa e indebida. De nada sirve despotricar, tirar la bronca a propios y extraños, echarle la culta al ferretero, al presidente de nuestro club o a su delegado en AFA. Todos consentimos el depojo ilegítimo.
La desventaja deportiva que premia al que hizo peor las cosas durante tres años, los árbitros de la categoría superior emparentados con el equipo que pugna por no descender y que siempre se mandan un moco y el definir en el segundo partido en la cancha del de arriba, es el destino asegurado de aquellos que pelean por una quimera. Viviremos con la necesidad de tener que salir como sea a sacar la ventaja de local, descobijando nuestra valla y corriendo una interminable carrera de 180 minutos, donde se llega casi siempre segundo. Mayo es tiempo de milagros que no llegan.
Solo nos queda el consuelo de enfrentar a veces a un groso, ver en nuestra casa a una camiseta poco advertida y desada y enorgullecernos por ello. Recibir a los medios que no nos dieron bola en todo el año, pero que ese día nos dijeron que sí. Eso es promocionar.
La promoción sea cual fuere su reacomodamiento, es uno de los hechos más infames que ha soportado el fútbol de un tiempo a esta parte. Medida descaradamente proteccionista, intenta reacomodar o enmendar el traspié del privilegiado, proteger el status del que dio el mal paso, dar otra chance ante el error de cálculo.
De nada sirve hacer las cosas bien en este mezquino fútbol casero, que nos lleva a enfrentarnos cada mes de Mayo a nuestras propias limitaciones. Peleamos por llegar a la promo y cuando lo hacemos, observamos como ésta fluye de nuestas manos tal como lo hace el agua. El final es anunciado y la falta de emoción garantizada.
Si nos dieran mes y medio para preparar un nuevo y competitivo equipo, tal vez aceptaríamos la ventaja deportiva. De lo contario y en un mundo lógico, la única prerrogativa que deberían poseer los desdichados conjuntos de la escala superior, será la de definir en su casa el segundo partido…. y punto.
Mayo es un mes de promociones y que se hagan rápido que viene el mundial. A pesar de todo, tengo fé que David podrá vencer a Goliat alguna vez en estas ignominiosas definiciones de ascenso.

TRANSITO PESADO


La temática de este post es algo personal, pero que nos involucra a todos los que viajamos por la Ciudad de Buenos Aires, ya sea en tren, subte, colectivo, combi, a gamba o en automóvil. A lo largo de once años y a razón de trece horas por día de laburo en mi taxi yirando la Capital, me dan cierta autoridad para opinar sobre el tema, aunque este no sea estrictamente futbolístico o de interés nacional.
Nuestra metrópli vive una emergencia vial que las autoridades desconocen. El grado de caos vehicular, el desorden, la indisciplina y la rebelión, tanto de peatones, vecinos, empresas y conductores es alarmante. Ya sea en nombre de las libertades que otorga la Constitución Nacional y de las quejas por el mal funcionamiento de los servicios públicos, nos hemos envalentonado al punto de invadir anárquicamente cada sector de nuestra orbe. El centro, con sus calles coloniales, que fuera diseñado para que circule el vendedor de velas y el mazamorrero, se encuentra colapsado.
Cualquiera llega a la ciudad con su auto, que tributa fuera de la Capital, habitado por un solo tipo, queriéndolo dejar en la oficina, entre el escritorio y el fichero, mientras el propietario que paga sus impuestos en Buenos Aires no puede sacar su vehículo en toda la semana.
Calles hechas pelota, imposibles de caminar, plagadas de soretes de perro no recogidos, baldozas flojas, mesas y carteles en las veredas, obras públicas y privadas no señalizadas, peatones autistas y mal educados que con sus walkman o celulares te abaten sin miramientos y cruzan la acera por el lado que se le cante.
Circular por la ciudad es un aventura estresante. No hay controles, seguridad y regulación del transporte zonal u horario. Cualquiera descarga o estaciona en cualquier lado y a cualquier hora. Las calles está atestadas de obras privadas y públicas que reducen carriles, camiones gigantes y lentos, colectivos enormes, perpetuas barreras bajas, semáforos desincronizados o averiados, trapitos y limpia vidrios, policías y guardias urbanas impiadosas e intolerantes interfiriéndose entre si, grúas, contenedores, vendedores ambulantes, ladrones camuflados, cargas y descargas sin horario, cartoneros temerarios y cuanta mugre o basura tapone sumideros no mantenidos o destapados. La doble fila, los embotellamientos, basuras no recogidas, los piquetes, los que cruzan distraídos, los colegas y colectiveros irresponsables, motoqueros contraventores, las calles plagadas de cartelería que distrae la señalización del tránsito y árboles a punto de caer o con sus copas sin podar, dan cuenta de este barullo hecho ciudad.
Puedo seguir enumerando difilcultades, pero me llamo a silencio. Trabajar en Buenos Aires nos lleva a un derrotero profano, largas horas montados en un coletivo, en un tren o la dulce espera en una parada u estación; recorrido que las autoridades desconocen, pues estos soberanos tienen menos calle que Venecia y lo único que dominan es la ribera norte o Barrio Parque. Jefes de gobierno que piensan más en sus candidaturas a presidente que administrar nuestra ciudad.
El tránsito en Buenos Aires es un karma que nosotros y los otros tenemos que soportar. Lo que he descubierto en tantos años de transitarla, es que somos victimarios transformados en víctimas, poco solidarios, sucios, mal educados, apáticos, irresponsables, egoístas y fundamentalmente indignos.

miércoles, 19 de mayo de 2010

VAMOS A CONTAR MENTIRAS


Los seres humanos en general vivimos acostumbrados a que nos cuenten mentiras. Las mentiras forman parte de nuestro diario vivir y las necesitamos para vivir. Ya desde niños nuestras madres nos contaban historias figuradas, inventadas, improvisadas o extractadas de tradicionales cuentos, que no dejaban de ser otra cosa que mentiras. Nosotros, aún siendo pequeños, escuchabamos con pasión estos relatos sabiendo que no eran reales.
Los cierto es que las mentiras existen y existieron desde siempre. Sin ir más lejos, las bibliotecas están llenas de mentiras cobijadas en la mayoría de sus libros.
Todos nos cuentas mentiras, los políticos, nuestras novias, mujeres o amantes; los jefes o compañeros de trabajos también nos mienten. Falsedades, ficciones y disimulos decoran nuestras quiméricas vidas.
Los medios de comunicación nos mienten y hasta nosotros y quien escribe esta nota alguna vez ha mentido. Para protegernos, para destruir, por piedad, por ansiedad, por envidia o por malicia, la mentira es un instrumento del hombre para manejar al hombre.
Nos han mentido para invadir un país, nos mienten un valor estadístico. La historia está plagada de datos falaces e inventados.
Cómo podemos sobrevivir ante tanta apariencia si hasta nosotros mismos nos mentimos.
El valor de un hombre recae sobre sus verbo, no solamente sobre sus actos.
En el fútbol nuestro de cada día también debemos padecer lo postizo o lo ilegítimo. Un resultado puede ser mentiroso o una ideología se apuntala sobre posturas irreales defendidas como verdades absolutas.
Pero este es un buen momento para contar mentiras, me encanta hacerlo. Internet está lleno de mentirosos, especialmente en los sitios de búsqueda de parejas, comunidades, blogs y portales amistosos como Facebook, Twitter, etc. De tanto escucharlas amprendí a decirlas y me salen muy bien. Solo los desafío para que en este Blog ustedes las descubran. Notarán que mis mentiras no son otra cosas que verdades disfrazadas; apuesto a que no la advertirán.

domingo, 16 de mayo de 2010

EL CAMPEON ES EL MEJOR…?


A partir de la final de mundial de Alemania 74, el mundo del fútbol se vió en la disyuntiva de catalogar a los logros por sus lucros o por sus merecimientos. Holanda fue el mejor equipo de ese evento, pero no salió campeón; ha quedado en un recuerdo sin trofeo, quedó en la historia como un campeón moral y solo eso, lindos jugadores vestidos de naranja que además jugaban lindo.
El ganar y el jugar bien se transformaron en rivales antagónicos. Cada año y en cada torneo el campeón es cotejado con otros que no lograron su objetivo por el modo de jugar, la suerte, las individualidades y la forma de obtener los resultados.
Argentinos Juniors ha salido campeón de primera ¨A¨ y se alzan voces sobre el poco mérito que ha tenido para obtener el título, referenciandolo con equipos vistosos o efectivos como Estudiantes o Banfield, por ejemplo.
Un temporada posee diferentes coyunturas y está en la forma que los clubes encaren esos momentos dentro de un mismo torneo, para obtener el objetivo final traducido en un título o un ascenso.
Lesiones, suspensiones, bajónes en el rendimiento de algunos hombres, malas y buenas rachas, golpes psicológicos, sanciones a estadios, bombeadas y miedo escénico, marcan los tópicos, las excusas o las causas de vaivenes en el rendimientos de los equipos. De acuerdo a esto, un club puede ser campeón luego de estar defenestrado y un campeón puede sucumbir en cuestión de días, aunque éste sea una usina de jugadores de buen pie y de juego en equipo.
Un ejemplo claro lo tenemos en el campeonato ganado por Barracas Central; un equipo que supo cambiar a tiempo y adaptarse a la categoría en la segunda rueda. El convencimiento y el compromiso pudo más, venciendo a un rival como Excursionistas, que acaparó la punta durante trienta fechas. Ambos igualaron el primer puesto, pero quien fue el mejor de los dos..?
El fútbol resultadista hace oídos sordos a lo que afirman los líricos. Lo cierto es que la ruta de la derrota futbolística está adornada con moños, adornos, gambetas, caños, firuletes…. y llantos.

LOS MALOS Y LOS BUENOS


Es curioso, pero en la Argentina que vivimos los términos, los rótulos y las palabras que evalúan el accionar y las conductas de las personas no se condicen con el atributo del propio individuo, con propia su verdad. Tal es así que podemos ser un hombre honesto, trabajador, un tipo que jamás robaría, secuestraría o violaría, pero que aún así llegaríamos a ser una mala persona ya que podemos proceder como un mal padre, un mal vecino o un individuo egoísta, en resumen una mala persona para la gente. La expresión ¨mala persona¨ en los tiempos en que vivimos no es un enunciado delictivo
Lo mismo sucede con la etiqueta ¨mal viviente¨. También deja de ser un concepto punible, a juzgar por la cantidad de hombres honestos viviendo en deplorables condiciones físicas, sociales y morales.
Mal bicho o mal tipo, son epígrafes que los hombres sustentamos de acuerdo a quien nos juzge, por hechos que a ojos de unos puede resultar gravosos y de otros, indiferentes. Que es lo malo y que es lo bueno en esta sociedad y con que vara se miden las actitudes. Se es malo o bueno en el deporte o en el trabajo. Se es mal o buen amigo, amante, conductor, etc. Como debemos proceder para no ser culpables del relativo juicio de la gente.
Esto pasa en el fútbol con los fallos arbitrales, en la calle con las multas, el tribunales con las sentencias, en la televisión, ya sea en noticieros, programas de chimentos o políticos. Todos tienen razón y somos inocentes y todos somos condenados y por ende malas personas. Así se inculpan en el mundo de los malos y de los buenos.
Está en uno mismo y en nuestra conciencia determinar la valía de nuestros hechos. También está en nosotros valernos del rigor crítico. Si somos justos con uno mismo, lo seremos con los demás, pero no adjetivando boludeces en el otro de acuerdo a nuestros intereses, sinó siendo rigurosos en las cosas cardinales del diario vivir.
Es dificil sostenerse en esta sociedad de cortinas de humo, de árboles que tapan el bosque, de velos y vendas que relativizan lo escencial que posee el hombre y que es su verdad.

LAS MUJERES SON COSAS DE HOMBRES


Si piensan que en este blog se va hablar exclusivamente de deportes y política, están totalmente equivocados. Como el fútbol, también las mujeres forman parte de la pasión de los hombres argentinos, o por lo menos de casi todos.
Desde que nacimos, nuestras madres nos educaron a depender de ellas y hemos tomado al pie de la letra esta premisa. Los hombres somos súbditos, exclavos y dependientes de los designios de nuestro pene y esto nos ha traídos más que un problema en nuestras vidas. Es sabido que nuestra fantasía es salir con un sinfín de mujeres, tener un harem, ser galanes, existosos, ganadores, facheros y responder en la cama como verdaderos actores porno. Pero la realidad nos muestra que esto es francamente difícil.
Desde el habitáculo de mi auto de alquiler he escuchado por años historias de winners y conquistadores frustrados, que me ha llevado a tratar el tema de las mujeres y la seducción, sacando algunas conclusiones que quiero compartir con ustedes.
Alguien dijo que para conquistar a una mujer debes regalarle humor, dinero y belleza.
Lo cierto es que en la vida de los hombres existen dos tipos de mujeres, la de nuestra vida y la de nuestro cuerpo (mamá o vagina) y que no buscamos precisamente una mujer, sinó un formato de mujer.
El verdadero conquistador debe darles protección, dedicación, estética y solvencia; además, cierto intelecto, buena onda, protagonismo y posicionamiento social (no es mucho…??). De lo contrario seremos clientes de punta de cuanto saunas o privados existan, o eventualmente del uso y abuso, de revistas, computadoras, sexo virtual y/o manual.
Los hombres solemos ser unos hijos de puta en el amor, pero muchas veces nos enamoramos de ellas. En cambio las mujeres solo se enamoran de la pareja, del proyecto, de la circunstancia que rodea al hombre, que se transforma en un partícipe necesario. La seducción para una mujer es un juego y para un hombre es una cuestión de estado. El rechazo nos baja la autoestima y afecta nuestra alma de niño.
Para que una mujer nos de bola debemos ser un reto, un desafío, un misterio; si le decimos que nos gusta o que la amamos, estamos en el horno porque le contamos el final de la película y allí la pedermos. No debemos buscarla, debemos atraerla. Los conquistadores tienen confianza en sí mismo y no les besan el culo. Cuanto más hacés por temor a que se vayan, más posibilidades hay de que te abandonen.
Si actuamos como todos los hombres de forma de ser babosos y persecutas nos mostramos en liquidación, de oferta y todos sabemos que los productos en liquidación abundan y muchos de ellos se encuentra fallados. La mujeres adivinan nuestra desesperación y huelen a la legua nuestras inseguridades.
Aún a riesgo de aparecer como un machista, esta nota pretende tirarle un centro al hombre real, especialmente a aquel que cree que se las sabe toda. En el fútbol como con las mujeres se puede perder, lo que no debemos hacer es que la derrota sea por goleada.

viernes, 14 de mayo de 2010

CUAL DE ESTOS PAISES ES LA ARGENTINA…..


La Argentina como país no tiene un solo cuerpo, es una collage, una pegatina de seres, de circunstancias, de historias y de realidades mal ubicadas, divididas, desunidas y apartadas. No tiene un sentido, una dirección, una raíz, un futuro. No tiene padre, pero tiene muchos dueños. Cabe la pregunta de cómo es el país en el que vivo y como son los argentinos que conviven en esa nación.
Muchos no saben, pero soy taxista de Buenos Aires y cada día me enfrento a una realidad nueva que me aporrea. No recorro el país, pero sí transito por la ciudad, mí ciudad, donde habita, peregrina y reside una muestra de la Argentina entera.
Independientemente de los mensajes oficiales y de las piedras opositoras, hay una realidad; contrastes, incongruencias de una gran familia apoyada en la insensiblidad, la indiferencia, el odio, la revancha y la envidia. No existe una sola injusticia, como tampoco existe una sola razón. Y me veo en el medio de una batalla, una ofensiva entre dos bandos; por un lado la opulencia, el bienestar, las oportunidades y el conocimiento y por el otro, la indigencia, la marginalidad, el resentimiento y la ausencia de encrucijadas, de futuro, de destino.
Porqué debo ver a tipos revisando la basura, desocupados cortando calles por un plan o laburo; pibes victimas de la falopa o el alcohol y con sus familias destruidas. Generaciones que no vieron a sus viejos trabajar y que son mártires de un Dios trucho, de una ideología falsa, de una quimera. Ciudadanos abandonados a su suerte y a su desgracia.
Porqué debo ver la abundancia de la ribera norte, de un country, un barrio paquete o cerrado, un parque automotor descarado y actitudes inmorales maquilladas de magnánimes. Porque la circunstancia del vale todo, la impunidad, que nos marca aquello de ¨el pertenecer tiene sus privilegios¨. Cómo puedo digerir la desigualdad del que se toma el palo en avión al exterior o de vacaciones, con el que viaja para el culo en el Sarmiento. Necesito desentrañar la distinción que posee el contacto, la recomendación y la influencia, con la fila, el ¨no¨como única contestación, la ausencia de respuestas y la autoestima por el piso.
Mi país es una trampa, es la mentira camuflada, es el cambio futuro que no llega, la palabra sin peso y el peso sin juramento. Esta es nuestra Argentina, un paraíso en un infierno que no quema, que simplemente nos deja helados.

PARA CUANDO LA COPA ARGENTINA DE FUTBOL …?


Parece una locura plantear que la AFA, en el año del mundial, con dos torneos por año (Clausura y Apertura), con calendarios agotados de tanta Libertadores y Sudamericana, con las fechas que dependen de los organismos de seguridad y una agenda cambiada respecto a Europa, pueda encarar un nuevo emprendimiento futbolístico de tamaña magnitud.
Pero el fútbol argentino se debe un evento que nuclee de forma efectiva a todo el país, independientemente de los campeonatos de ascensos y los torneos regionales, salvo aquellos conjuntos que estén disputando compromisos internacionales.
Al mejor estilo de la Copa del Rey en España o la Copa Italia, la Argentina debe tener un acontecimiento que abrigue a todos los equipos profesionales afiliado directa o indirectamente a la casa mayor del fútbol.
Allá por 1986, se dio un giro violento a la organización de los viejos nacionales, provocando el descenso masivo de todos los equipos del interior. Estos tenían derechos adquiridos en la disputa de encuentros con los grandes de primera divisón, que cada año visitaban las provincias, regando de fútbol y de entusiasmo a pueblos enteros.
El sueño de Valentín Suarez cayó por la borda; aparecieron el Apertura 86, el Nacional ¨B¨ y los campeonatos Argentino ¨A¨ , ¨B¨ y Torneo del Interior o Argentino ¨C ¨. El fútbol de primera quedó a resguardo a favor de un gran negocio mediático recientemente desmantelado y de la aparición en cuenta gotas de clubes ¨chacareros¨ en el círculo privilegiado de la ¨A¨.
La Copa Argentina es una necesidad federal, una reivindicación que no debe saber de fechas, costos, temas de seguridad y derechos televisivos. Es un compromiso con el fúbol, con las provincias y con los argentinos.
Aprendamos de juegos como el basquetbal y de figuras como Leon Najnudel que impulso la Liga Nacional y generó con su obra la aparición de figuras como Ginobili, Oberto, Pepe Sanchez, etc y logros como la medalla de oro y de bronce en los olímpicos, entre otras alegrías .
A esta Copa le corresponde tener un dibujo que imponga llaves por eliminación ida y vuelta, por sorteo y a jugarse martes, miercoles y/o jueves, donde en una primera etapa se mezclen el Naciona ¨B¨, la Metropolitana y el Argentino ¨A¨; sumándose posteriormente en la siguiente fase los clubes de la ¨A¨, salvo aquellos equipos que disputen torneos interamericanos. Todo hasta llegar a una gran final, en donde habrá un ganador que clasifique a la Libertadores de América del siguiente año.
A ponerse las pilas, a buscar un sponsor, a dejarse de excusas y a llevar el fútbol grande a cada uno de los rincones de nuestra patria, para que nuestra patria nos devulva a los cracks que hoy se encuentran dormidos en un pequeño pueblo o en una ciudad del interior.

jueves, 13 de mayo de 2010

TRIBUTO


Quiero dedicar este Blog a mi gran amigo Osvaldo Calvi y a los que desde muy pibe me ayudaron a acrecentar mi amor por Barracas Central. Me refiero a formidables personas como el Flaco Pañuco, Beloso, Santiaguito, Chazares, Alberto Conde, Los Traboulsi, Anselmo Bonazzi, el Gordo Cozzi, Francisco Calabreze y los Prunes.
A mis amigos del barrio y de tribuna como Guillermo Martinez, Gerry, Carlitos Quintana, Sacchi, Dipner, Jimmy, Willy, El Moira, Tata, El Vago, Gabriel, Marcelo Campisi, Jorge Santos, Luis Sabatini, Los Silva, el Sapo, Puli, Vasito, Paulo, Claudio, el Tano de Gran Canarias y a todos los sectores de nuestra gloriosa hinchada.
Además, a mis queridos amigos que ya no están y alientan desde el cielo; como Charly Fernandez, Edgardo Siancha, Rotili, Viola, Quique Canale, Paco Conde, los García, los Ginés, Caími, los Barrera, a Cucurucho, a mi primo Antonio y a Hugo Suite.
También dedico este Blog a esas personas que veo en la cancha y si bien no me acuerdo de su nombre siempre tengo de ellos un saludo, un abrazo o un beso; a los que me he olvidado de mencionarlos y a esos a los que no le caigo bien.
Además deseo destinar este sitio a tipos como Roberto Di Giacomo, a los Cives, Alejandro Faiad, a los Paganos, los Alvarez, Califano, la muchachada del programa radial de los viernes y todos los que trabajan en los distintos Blogs barraqueños. Al mismo tiempo lo proyecto a los directivos y jugadores de todos los tiempos y de todas las categorías y a sus familiares, por el enorme aguante y en especial a nuestro presidente, Claudio Tapia.
Finalmente a mis viejos, que me bancaron la exclusiva pasión y me compraron el pincel y la pintura para que me pinte de rojo y blanco el corazón.

miércoles, 12 de mayo de 2010

UNA MADRE GOLPEADORA


Esta nota no habla de fútbol, ni de Barracas Central, habla de nosotros, de los argentinos, de la patria, de nuestros sentimientos y frustraciones. Enmarca las exigencias que como ciudadanos requerimos del país y de los deberes para con el terruño que nos vió nacer.
Recuerdo que cuando era muy niño tenía un vecino al que su madre, viuda, golpeaba constantemente. Tal era el castigo que le propinaba, que permanentemente la citaban en el colegio debido a las marcas que el jóven tenía en su cuerpo. Pasaron los años; el niño era ya un muchacho y las permanentes reprimendas verbales y los golpes no cesaban. Luego de un tiempo de perderlo de vista, lo volví a encontrar siendo por ese entonces un adolescente. Su personalidad estaba mellada, su carácter débil; descubrí en él a un maniquí, un dibujo de hombre, un armazón, un muñeco. Al preguntar por su madre, me informó que había fallecido y que no quería sentir hablar más de ella. En su casa había eliminado todas sus fotos y cualquier vestigio que marcara su existencia, quedando solo aquellos recuerdos sobre su padre, ausente desde muy pequeño. Esta triste historia me permite confrontarla con lo que sentimos como argentinos hacia nuestro país.
La Argentina ha sido para muchos de nosotros una madre golpeadora, una dama feroz que nos ha castigados durante años. Vestida de ama de casa, de oficinista, con mameluco, con uniforme militar o sin ropa, esta matrona nos ha dejado huellas en nuestro cuerpo, en nuestros bolsillos y en nuestro futuro.
Muchos argentinos, como mi vecino, tiraron a la mierda sus fotos y sus recuerdos y se marcharon de casa. Y se fueron a otro país, adoptados por una madre distinta, por un nuevo hogar. Otros en cambio, nos quedamos aquí, poniendo el lomo para que nos siga pegando, para que siga mellando nuestra personalidad y debilitando nuestro carácter.
Llega el 25 de Mayo y el bicentenario y en esta fecha cabe preguntarnos si realmente los argentinos amamos a la Argentina, si la creemos como propia, si nos sentimos orgullosos de ella o nos resignamos a vivir en ella. Me pregunto si la odiamos, si la negamos o nos avergonzamos de su existencia y de su eco en el mundo.
La falta de actitud al cantar nuestro himno (observe por un minuto a nuestros jugadores de la selección de fútbol), el mayoritario desinterés por nuestra cultura, su música, su historia y sus raíces, la ausencia de fervor popular y nacionalismo, la falta de solidadidad, la discriminación, la desinformación y el descuido con nuestros pueblos nativos, la inducción al patriotismo a través de exposiciones, recitales y eventos para nada correspondidos, afirman que nuestras heridas tardan en cicatrizar. Hay algo que nos sucede, quizas los golpes nos están hiriendo de muerte.
Muchachos, hoy no hablo de fútbol, hablo de patria, hablo de hogar, hablo de la Argentina, mi madre golpeadora, que a pesar de mis dolores, la sigo amando.

martes, 11 de mayo de 2010

SE VIENE EL ATALAYA…


Ya es casi un hecho la obra de nuestra tan ansiada platea, junto a los palcos para el periodismo oral, gráfico y televisivo. Un emprendimiento que le va a demandar a Barracas Central una erogasión importante de recursos, pero que para esta etapa institucional y deportiva era de imperiosa necesidad.
Aplaudo la determinación de los dirigentes que se abocaron al propósito. Debo nombrar uno en especial que fue el impulsor del proyecto, el que gestionó, analizó y el que indagó sobre la viabilidad de la obra y sus costos; me refiero a Osvaldo Calvi. El ¨Profe¨ fue el fogonero de esta aspiración barraqueña y quien sustentó la idea en épocas en donde el fútbol y la campaña por el ascenso tenía su prioridad. Calvi apuntaló el ánimo de los dirigentes para tan importante construcción, recibiendo el aval y el beneplácito del presidente, que nunca se apartó de la idea original.
La cancha irá tomando otra fisonomía, que se anexa a la impecable tribuna lateral, el imponente estado del campo de juego y los flamantes tablones de cemento recientemente edificados.
En nuestra imaginación erigimos también nuestra platea y surgen preguntas tales como; que forma tendrá..?, cual será su capacidad..?, y las butacas, y el buffet. Me impacienta saber como será la vista del campo de juego a través de los palcos y como se observará esta obra desde otros sectores de la cancha. Tendremos un estadio con forma de estadio y un palco de periodista en el que habitarán las almas de mis amigos Charly y Edgardo relatando y comentando cada partido como si estuviesen a mi lado. Los que nos visitarán podrán descubrir que el progreso no es solamente cosa de poderosos.
Me viene a la memoria las imágenes que de pibe tenía de la imponente tribuna de madera techada y las asocio con la inminente construcción. Si bien desconozco el proyecto, las intenciones, los tiempos, los espacios, las limitaciones, las posiblidades económicas y técnicas, seria bueno que se respetara la tradición y esa nueva platea esté construida conforme a aquella vieja tribuna que cobijo a nuestros viejos, venerando sus formas y los detalles que la hiceron pintoresca.
En un tiempo más se elevará un Atalaya sobre Olavarría y Luna y no será una platea más en una cancha de un equipo del ascenso, la obra representará un símbolo de la alianza entre la historia de una gloriosa institución y nuestro futuro.

A NO DESCORCHAR ANTES DE TIEMPO


Si algo me ha enseñado el fútbol con el correr de los años fue a no festejar antes tiempo. Es curioso, pero los torneos de AFA han sufrido el mismo fenómeno en cada una de las categorías. Independiente, San Martín de San Juan, Sarmiento de Junín, Excursionistas y Yupanqui parecían tener el mundo a sus pies. Punteros, alejados de sus perseguidores, sustentaban esa hegemonía con un triunfalismo y una falta de sumisión alarmante. Pero el fútbol es fútbol y los gigantes se caen y ellos también cayeron, se creyeron campeones y terminaron con las manos vacías.
Personalmente nunca me he sentido campeón hasta que Salom puso la cabeza. Hasta ese entonces sostenía la levantada del equipo y el spring final con una prudente cautela, una discreta esperanza, cierto temor y algo de impaciencia. El pasado pesaba y pasaba sobre mi cabeza y ni a palos me veía triunfador.
Fuimos campeones en el tiempo de descuento del partido final y es al día de hoy que no caigo todavía. Somos campeones, y merecidos ganadores, pero nunca me puse el traje, todavía me encuentro en bolas. No solamente ganamos el torneo de la ¨C¨, sino el de la humildad.
Recuerdo puntualmente el triunfalismo que esgrimía Excursionistas una fecha antes de la finalización de la temporada, en oportunidad del partido con J.J. Urquiza. Los medios de comunicación que coparon el bajo ese sábado para ver el ascenso de los verdes, el tempranero gol que nos convirtiera El Porve, los reiterados banderazos, el arsenal de improperios leídos en los blogs partidarios por hinchas del villero, las declaraciones y gestos de Rondina antes y durante la final y la adulación de ciertos periodistas del ascenso en las notas previas, me hicieron recapacitar sobre el tema.
Recuerdo esa mañana el reportaje de un tal Daniel Baretto de la 950 (Mundo Ascenso) al ¨maestro¨ Ernesto Cecchi (un comentarista cabrón de Radio Magna que sigue la campaña del Excursio y que lo único que hace es darle palos a los árbitros y quejarse por el poder sindical y el de Chiqui en particular)en el que idolatraba al punto de elevar como semidioses a tipos como Zamponi o Cérica. Para mi sorpresa, en ese reportaje, Baretto despide a Cecchi con un ¨ojalá que esta tarde festejen ¨. El tema estricto del laburo obsecuente de los periodistas deportivos para anotarse un poroto, sacar agua para su molino y mendigar recursos para mantener el proyecto mediático, amerita otro post, lo cierto es que a partir de esa nota y del desenlace posterior, me he dado cuenta que la ausencia de disciplina, humildad y el exceso de una falsa gloria, marcan el derrotero de instituciones sumergidas en su vanidosa actualidad que involucra a jugadores, técnicos, dirigentes e hinchas; siempre ayudados por el revoloteo de un sin fin de reporteros oportunistas que meten ficha para sacar un posterior beneficio, en esta ocasión, antes que el partido termine.
Barracas Central ha tenido hasta el 18 de Abril un champagne en la heladera; a la una de la tarde de ese día lo descorchamos y brindamos por los campeones. Salud …!!!

lunes, 10 de mayo de 2010

HOY TUVE UN SUEÑO …


Durante muchos años el fútbol del ascenso en general y Barracas Central en particular me han quitado el sueño. Pero paradójicamente ayer he soñado; he dormido profundamente y decenas de imágenes rebolotearon por mi mente adormecida.
Y esa visión me llevó a especular con la organización de torneos impecables, perfectos y justos. Campeonatos desprovistos de dramas, en donde mi equipo y todos los clubes tengan chances reales de ascenso, de dar el salto de calidad y que en cada partido se nuclee la gente entusiasmada y esperanzada por un triunfo, por una buena campaña.
Solo fue un sueño y esa noche pasaron por mi mente dormida la fotografía de una AFA eficiente y honesta. Un dibujo que me marcaba la primera ¨C¨ y primera ¨D¨ unidas en un solo torneo amateur, con una disposición zonal para economizar; una rueda final y dos ascensos, junto a dos promociones sin ventaja deportiva.
El Nacional B no existía más y sus equipos se fusionaron en una categoría profesional de ascenso con los de la primera B del área metropolitana, en un torneo que reparte dos ascenso directos a la ¨A¨ y dos promociones, sin esa maldita prerrogativa deportiva.
Se asciende y se desciende por promedio y por puntos, uno y uno, de igual forma se computan las promociones, así se premia y se castiga los últimos tres años de los clubes y de igual forma se recompensa y se sanciona a los equipos por lo hecho en la temporada. Obviamente en mi sueño la tribuna visitante contaba con público visitante.
En primera división no he soñado grandes cambios, pues no lo necesita, salvo los aumentos de los descensos a las áreas metropolitana e interior y sus respectivas promociones, pero sí los concebí con los torneos regionales.
Imaginé un futbol argentino grande, con importantes recompensas, equiparadas con los tradicionales campeonatos ¨portuarios o ribereños¨. Allí bosquejé un Argentino ¨A¨ con dos plazas directas a primera ¨A¨ y dos promociones, al igual que el Argentino ¨B¨. Para el torneo del interior que cuenta con decenas de participantes, el premio ha de ser mayor. Cinco ascensos y una promo le dan el incentivo que el profundo país necesita.
Pero ha sido un sueño, una ilusión desprovista de intereses y deseos de poder. Un marco ideal que solo en mi ingenua e ilógica mente habita. Hoy por hoy en el fútbol de la AFA la realidad nunca duerme.

LA SELECCIÓN O UN CLUB DE AMIGOS


Ole, ole, ole, ole, Diegooo, Diegooo. Y el Diego se dió el gusto de dirigir la selección de fútbol. El mejor jugador de todos los tiempo está haciendo el curso acelerado de entrenador para llegar a ser el mejor técnico de todos los tiempos. Pero la carrera no es fácil; alguien dijo ¨serás lo que debas ser o si no, no serás nada¨ y algo de razón tenía. Yo siempre quise ser astronauta, pero le tengo fobia a las alturas y es probable que no llegue a serlo jamás, aunque el traje espacial me quede pipi cucu y me haya comido cuanto libro del espacio pasó por mis manos, dominando así su teoría.
Los mejores técnicos del mundo no necesariamenteente fueron los mejores jugadores del mundo; Mouriño, Bielsa, Menoti, Bilardo, entre otros lo confirman. Y nadie me garantiza que el mejor jugador de todos lo tiempos lleve a la gloria a la selección. Por lo visto hasta ahora es difícil presumir que le vaya a ir bien a la Argentina en el mundial.
Maradona llega a un puesto crucial del deporte argentino de la mano de un Grondona dubitativo, mal asesorado y agobiado por la sombra del un virrey; dejando de lado otros nombres, otras trayectorias, otros valores.
El que tengamos a Diego es garantía de conflicto con todos y contra todos, de disputa de poder, desorientación táctica, de sospecha de conspiración, de códicos,de improvisación, de mal asesoramiento y negación de la excelencia, de jugadores privilegiados y además, de talentos desterrados u olvidados. Maradona es sinónimo del culto al individualismo y a la sospecha de negociados clandestinos y del armado de partidos al pedo, con citaciones increibles y melodramáticas, bajo excusas irreales. Diego sostiene un club de amigos o una cofradía futbolera, manteniendo esa impertinencia primitiva y auto suficiente, plagada de arrogancia e insolencia; una altanería que no pide consejos a tiempo. Pero el ¨diez¨es de la gente y la gente perdona todo.
También es cierto que la AFA no ayuda, que coloca trabas a una ya problemática gestión; el veto a un ayudante de campo, inviabilidad de amistosos y a la aparición un cuatro de copas como Humbertito que mete leña con su lengua y desestabiliza una misión, a días de la madre de todas las batallas.
No cabe dudas que las cartas están echadas, ya no hay vuelta atrás. Que Messi juegue bien para la selección, que el ¨pipita¨ la emboque y que la defensa resista, depende solamente de ellos, lo demás es maquillaje. Enrique y Mancuso aportarán poco, casi nada. Lo que sí estoy seguro que no hemos de ganar con cartelitos, con arengas y con videos motivacionales. Hemos perdido mucho tiempo y en el fútbol moderno, el tiempo es oro y vale una copa, un título.

domingo, 9 de mayo de 2010

ESA ¨B¨ TAN TEMIDA


Hemos ascendido a la primera ¨B¨ metropolitana del fútbol argentino y cabe en esta circunstancia una pregunta; que sabemos los barraqueños de esta categoría…?.
Cuantos hinchas de Barracas Central han vivido la B…?. Estaremos preparados para afrontarla…?. Con un técnico conocedor y un algunos jugadores de la categoría será suficiente…?
La primera ¨B¨ es un estilo de vida y de juego. Cada nivel futbolístico de AFA tiene sus mañas, sus deportistas, sus alineadores, sus árbitros, una mesa directiva diferente, intereses disímiles, sus esquemas técnicos y tácticos, sus estadios y hasta una repercusión distinta en los medios y además, rivales de otra envergadura.
Jugaremos en nuestra cancha, siempre y cuando no haya público rival y cuando salgamos de casa seremos muy visitantes. Habrá que hacerles contratos a los jugadores y no se cuantas cosas más, además de reformular nuestro estadio. En resúmen, tendremos que invertir sacrificio, tiempo, dinero y estimulación. Es un desafío y un reto. La clave es adaptarse y mantenerse. Otros lo han logrado por años, porque no lo haremos nosotros…?
Ahora es todo nuevo, pero con el correr de los años nos acostumbraremos a rivales y a la mecánica del torneo y allí vendrá la rutina. Si los resultados no se ajustan a lo esperado, el hincha se alejará y perderá motivación. Será necesario inyectar cada temporada una dosis de optimismo, actitud, motivación y objetivos superiores. Debemos redoblar la apuesta al equipo cada año y esa no es tarea de una sola persona. La ¨B¨ requiere de un equipo de trabajo, de un club que respire fútbol, de aporte, de creatividad y colaboración.
No será tiempo de individualismo y ha de ser necesario el consenso y el consejo de los que saben y han estado en esta instancia. El hincha le pedirá a Chiqui a los mejores y además exigirán resultados. Otros como yo, coexistiremos unicamente con el hecho histórico, la beca, el privilegio de estar.
Que sabemos los barraqueños de la ¨B¨, nada. Es el beso de la primera novia. Viviremos desde la primera fecha el inicio de una nueva vida, de una etapa de gloria, subiremos un escalón y tomaremos envión para escalar al siguiente. Dios quiera que nos dure.

LA SOMBRA NEGRA


Para Barracas Central el tema de los árbitros y sus arbitrajes ha sido motivo de excusa, queja, argumento y polémica esgrimida por hinchas y dirigentes durante años. Cada club tiene su lista negra de verdugos vestido de negro que han dejado una impronta en su historia institucional y Barracas tambien tiene la suya.
Basta recordar tipos como Lamolina padre, en aquella final por el descenso en cancha de Estudiantes de Buenos Aires contra Flandria y a otros como Fuenterrabia, Guillermo, Vazquez, etc, hasta llegar a un innombrable para la hinchada barraqueña como Julio Barraza, con el que hemos perdido dos finales de ascenso, a pesar de haber ganado los tres partidos que nos dirigió. También en el último tiempo hemos recibido una buena tunda de árbitros como Lamolina hijo o Cernadas.
Para los hinchas de fútbol, el juez es un enemigo que nos quiere quitar lo que nos corresponde, que son los tres puntos. Pareciera ser que estos ¨inquisidores¨ son más adversarios que nuestros oponentes deportivos.
Esta es una sociedad rebelde que no soporta la aplicación de las leyes y el reglamento, que descree de las personas y de las instituciones. Los fallos futbolísticos son cachetazos y retos que la afición no tolera. Si eso se encuadra en un hecho deportivo, se traduce en pérdida de puntos, descenso en la tabla y baja autoestima de jugadores y simpatizantes.
La lamentable mecánica en la aplicación del reglamento por parte de un hombre que corre solo noventa minutos en una inmensa cancha, agotado, agobiado y sin perspectiva; ayudado por dos tipos que solo cobran offside o lateral, no ayudan a aplacar la ira tribunera. A eso súmele la falta de premios y castigos en el dibujo de los torneos, donde es tan difícil ascender como descender y que cada descenso es un drama nacional con connotaciones violentas.
Los árbitros no son los enemigos, solo son una sombra negra en la organización del juego, un mal necesario, un interín, un espacio de esperanza hacia un deporte mejor, la excusa de la mala fe y la mala fe sin excusas, un brazo de la corporación.
Algún día cambiará, por el bien del juego, el concepto que tendremos de las autoridades de un partido de fútbol y cuando llegue ese día, habrá cambiado el fútbol como deporte.

ANGELES O DEMONIOS


Cuando en los albores de este siglo la conducción de Barracas Central pasa a manos de Chiqui Tapia, un sin fin de voces comenzaron a castigar de mala forma su gestión, que fue marcada en gran parte por la indiferencia, la nostalgia, el agravio, la exclusión y el juicio apresurado. Su condición de yerno de Hugo Moyano y su actividad ligada al sindicalismo lo elevaron al rango de hombre suspicaz, dudoso y sospechado. Durante casi una década de gestión, las críticas no cesaron. En el mundillo del futbol de ascenso, lo acusaron de arreglar partidos, tocar jueces, apretar dirigentes en AFA, tender camas, traficar influencias, movilizar trabajadores para hacer número en la tribuna, abuso de poder, etc, tan solo por el simple hecho de ser sindicalista, actividad que para muchos sectores de esta sociedad en que vivimos se ha transformado en una mala palabra.
Claudio Tapia, lejos de ser lo que le acusan, es uno de los dirigentes más importantes que tiene el fútbol de ascenso en la Argentina. De una humilde raiz sindical, conserva esa solidaridad que lo lleva a interpretar la problemática de las personas y de las instituciones. Hombre de hacer favores a propios y extraños, una mano tendida, un consejo, apoyo y pasión. En su gestión, Barracas Central perdió casi cuatro finales, que podía haber ganado de ser Chiqui el diabólico sujeto que la gente dice que es. Pero nada de eso es cierto.
En la Argentina el sindicalismo ha sido demonizado por años, incluso por aquellos que reciben los beneficios por su logros. Sin ser yo sindicalista y alejado de la actividad política, igual reconozco la lucha de muchos que dejaron hasta su vida defendiendo los derechos laborales. Numerosos argentinos seudo conservadores, no ven con buenos ojos que los morochos tengan manejo de poder, representatividad, gestión, uso de recursos, liderazgo, muñeca política, influencia y decisión. Pareciera ser que esos privilegios fueran reservados únicamente para un casta privilegiada, efectiva e insensible. Los sindicatos nunca le mordieron la mano a los que le dan de comer, solo sostuvieron esas manos para que la comida llegue efectivamente a las bocas de todos los trabajadores y no se distariga en el camino.
Como barraqueño estoy orgulloso de mi presidente, porque como debe ser todo dirigentes, éste es uno de nosotros y como nosotros.

EL TRABAJO INVISIBLE


Confieso que en cuarenta años de hincha barraqueño le he dado poca bola a la performance de las inferiores. Esto a pesar de haber jugado en ellas promediando la década de los setenta, en la que tuve la posiblidad de mostrar mi indudable capacidad para pinchar la pelota, hacerme un nudo con ella, patear violentamente el césped o algún rival de turno y pasar victoriosamente desapercibido por la historia futbolística de Barracas Central.
Para mi era importante lucir la camiseta que defender la camiseta. La escasa dedicación a los entrenamientos, sumado a mi indefinición posicional, que hacía que un día me probara de arquero y al tiempo terminaba jugando de marcador de punta, habían sellado el futuro este jugador, que resultó ser un verdadero pata dura.
Pero las inferiores de Barracas no generaron mayoritariamente jugadores como yo. Esta novela ha contado con actores que dieron al club real satisfacción y poblaron canchas, en donde mostraron su talento indiscutible. Figuras como Lucas Barrios, por ejemplo, dan cuenta de ello.
Rubén Moreno, Sanchez, Andino, Loza, entre otros, fueron los impulsores de una tarea que se fue profesionalizando aún más, hasta llegar a lo que es hoy. Un trabajo invisible con sus mentores que diseñan a los nuevos crack. Verdaderos maestros, profesores, tutores, que rescatan en cada pibe lo mejor que tienen, formando jugadores, pero fundamentalmente futuros hombres. Las inferiores son una familia dentro de una gran familia.
Esta nota pretende rescatar la labor de tipos que en silencio muestran su profundo amor por el club, por la docencia y por el fúlbol. Y esos hombres tienen nombre propio; Mazariche, Cives, Santos. Mussi y otros que no conozco personalmente, quizas de vista, pero están ahí. A pesar de la ausencia de la tercera como preliminar, la superposición y la simultaniedad local-visitante que separa las aguas, el mismo día, las mismas horas y que hace que las canchas no tengan el marco que merecen o el entusiasmo que ameritan, el trabajo invisible late en Olavarría y Luna.
Cada uno de esos hombres forman un ladrillo que construye un faraónico proyecto que muestra sus frutos. Carlos Arce, Juan Toscani, Nicolas Perri, Ramiro Garay o Pablo Lambermont son consecuencias, logros, orgullos.
Siempre lo he dicho, el futuro del equipo está en los pibes y a eso vamos; ya dimos un primer paso. Que no decaiga.

viernes, 7 de mayo de 2010

A QUE JUGAMOS LOS ARGENTINOS…?


Siempre me he preguntado cual es el fútbol que le gusta a la gente y si ese fútbol es el que se juega en Argentina. Entendiendo que es muy difícil que se den las dos cosas juntas, me interesa saber si un hincha prefiere ganar o gustar.
En honor a la verdad, de un tiempo a esta parte me aburre mucho el juego que observo en la tele o en una cancha, ya sea de primera división como del ascenso. El balonpié europeo me empalaga, la Libertadores me irrita y todo se supedita a ver goles en los noticieros, goles y más goles, solo eso.
El fútbol argentino se ha transformado en una usina de mediocridad y previsibilidad, varado en torneos lacónicos, faranduleros y de escaza calidad técnica, sospechados y repletos de ex jugadores que no asumen que su tiempo ya fue y que la fanaticada los trata como insignes. Dos campeones por año, mucho número, mucho promedio, descensos y promoción que quita el sueño. Hinchas que presionan, dirigentes que obedecen y la inseguidad de siempre.
La mayoría de los players son atletas, pero estos acróbatas y corredores son incapaces de dar dos pases seguidos, a los que no se les cae una idea y están faltos de entrenamiento con pelota. En gran número son mañeros, torpes y carentes de habilidad, destreza y pericia. Huérfanos de panorama y perspectiva, a algunos les cuesta captar las indicaciones de sus entrenadores, mucho de los cuales están cautivos a obsoletas filosofías o a escuelas líricas.
Los equipos carecen ya del elemento diferente, son tropas uniformes vestidos con uniforme. Tal vez la ausencia de los potreros le ha restado a los clubes del talento bruto; a cambio se nutren de jugadores de laboratorio, con una práctica intensiva de Winning Eleven.
Si queremos ganar, solo nos vasta colgarnos del travesaño, tener uno de buen pié y dos ligeridos con puntería. La hinchada agradecida, aunque juguemos para el culo. Ahora si queremos gustar, toquetear la pelota hasta el cansancio, hacer jueguito, lateralizar, monopolizar el balón, ser super ofensivos, pero no meterle un gol ni al arco iris y terminar penando en el mundo de los ganadores morales, es probable que no quedemos en la historia.
Y los clubes…? de que la juegan…. Vale apostar a las inferiores o traer al crack que nos salve, aunque adeudemos al club. Y los sponsor y los compromisos. La guita de la tele, ahora gratis, a salvado a más de uno, pero hasta cuando…?.
En el ascenso sucede los mismo, cada categoría tiene su ídolo que ni a palos se mueve de ella, porque allí está cotizado y cuando tiene que ascender manda al equipo al bombo para no quedar sin laburo la próxima temporada. Canchas chicas, intransitables y vacías, barrios peligrosos, clubes endeudados y conducidos por hinchas o barras bravas y un amateurismo inexistente. Torneos interminables y poco atractivos, todo de punta para arriba, a jugar por la camiseta y el raspa que te raspa que te hace doler los ojos; inferiores abandonadas a su suerte, con exodos de promesas y de ilusiones.
A que jugamos los argentinos, jugamos como vivimos..?. El fútbol es deporte, show, pasatiempo, pasión, necesidad o un espejo en que nos miramos para darnos cuenta de la pequeñez, imperfección y mezquindad que habita en los campos de juego y en la propia tribuna.

JUGUEMOS CON BOTONES


Recuerdo que cuando era pibe, me encantaba jugar al fútbol con botones en el viejo mostrador de mi padre, que era sastre y trabajaba en casa. Cada equipo tenía un color diferente de botón y nombres de fantasía (Deportivo Fulgor, Fortuna FC, Atlético Alfa, etc). Yo armaba los torneos, decidía los ascenso y descensos y hasta metía la mano en algunos partidos, resolviendo a mi gusto los resultados. Todo era impecable. El paño de pana verde hacía de césped; marcaba las áreas y el círculo central con la tiza blanca que usaba papá en su laburo. Con cartulinas bordeaba la cancha simulando publicidad estática, con propagandas como Amargo Obrero o Cinzano. Las tribunas eran cartones pintados con siluetas de hinchas y que anclaba con libros de mi hermano, de forma que quedaran oblicuos como cualquier tribuna. La pelota era un bollito de papel blanco, que cada dos por tres caía al piso y era reemplazada por otra, que siempre tenía a mano para no perder tiempo. Los arcos me quedaron de un metegol pedorro que mi hermano ganó en una Kermese y que se hizo percha. El árbitro y los asistentes eran botones negros y la selección de mi país de fantasía la formaban once botones dorados, que mi padre colocaba en los uniformes de la Escuela de la Armada. Yo ponía y sacaba los técnicos de ese combinado y elegía a los jugadores, que eran mis ídolos, con nombres comunes que solo habitaban en mi imaginación. Relataba y comentaba los partidos, hacía entrevistas en la que yo preguntaba y al mismo tiempo respondía; tenía un amigo imaginario que me aconsejaba, pero en definitiva, hacía de mi campeonato lo que yo quería. Había un equipo al que odiaba y constantemente lo forzaba a perder, una tal Asociación Capillita. Eran unos botones marrones de diferentes diámetros que afeaban la prolijidad de mi juego. Cuando era un niño amaba a mi fútbol de ensueño y desde aquel mostrador de mi padre comencé a amar al fútbol real.
Fui creciendo y descubriendo que ese fútbol real de mi país fue manejado durante años por un hombre que lo ha estado jugando con botones, exáctamente igual que yo cuando era pibe, en ese antiguo mostrador de mi viejo. Un hombre que arma los torneos y decide el número de ascensos y descensos como lo hacía antaño; y hasta me atrevería a decir que resuelve resultados de la misma forma que los concebía en mi niñez. Los árbitros ya no son botones negros, pero son operados por él de la misma forma que ese mocito los manejaba en su infancia. La estática de la cancha hoy corre el mismo destino que mis cartulinas pintadas. Ese hombre tiene su selección de botones dorados; remueve sus técnicos y decide quien juega y quien no. No posee amigos imaginarios, apela a laderos y a un par de hijos que le susurran al oído y a los que como yo lo hacía, casi nunca les da bola. No relata los partidos, pero cataloga muy bien a los periodistas que lo hacen. Finalmente, sus odiados botones marrones se van renovando constantemente, siempre y cuando desluzcan la prolijidad de su juego.
En los años de mi infancia un simple esparcimiento me elevó al rango de amo y señor. Un pequeño monarca de entrecasa que en su frondoza imaginación jamás pensó que la mecánica autoritaria de un inocente niño, se repetiría tres décadas después en un dirigente deportivo.