domingo, 17 de octubre de 2010

ESE HOMBRE TAN TEMIDO


Barracas Central viaja a Ingeniero Maschwitz con la mente puesta en Noray Nakis, presidente del Deportivo Armenio y su innegable influencia afista proyectada al ámbito arbitral, que al poderío futbolístico del propio equipo de la colectividad. Fue tan grande el temor a que el juez pite a favor de los locales, que se encuentran comprometidos por el descenso, que el lógico recaudo deportivo que debemos tener al competir frente a un conjunto que en la tabla tiene los mismos puntos que nosotros, pero que en el promedio se encuentra ahorcado. Esto terminó condicionando un pleito que podría torcerse a nuestro favor. Y así fue, con nuestro técnico expulsado, excesivamente irritado con Gutiérrez, el juez, y esa sensación no del todo clara de que nos estaban poniendo las manos en los bolsillos. Los barraqueños sabemos de bombeadas vergonzosas, pero en la tarde del sábado no lo pude constatar ya que el juez cometió algunos errores contra nosotros, una mano no cobrada, un corner para ellos cuando había sido tiro desde el arco y algún fallo más, pero no incidió en el resultado.
De forma poco entendible Kopriva planta en cancha a un Barracas mezquino, especulativo y temeroso. A sabiendas de la ausencia de Fariña por cinco amarillas, el técnico camionero improvisa a Fernández como volante central, mete a Rubira en lugar de Pablo y manda a Matos y Grecco arriba, sin un media punta que los acompañe, pues el Chino y el paraguayo estuvieron en el banco.
Los rivales con muy poco y ante el excesivo celo camionero, más preocupado en cortar, marcar y romper juego, lograron copar el medio ante volantes centrales pegados a sus compañeros del fondo y erráticos, tanto en generación como en recuperación del balón. Nos atacaron por los costados, nos desbordaron, ocuparon los espacios que les dejamos y nos crearon problemas. Elias fue la figura de la primera parte, tapando un par de pelotas complicadas y Anaud, Brown y Bojanich tuvieron trabajo extra. Llegamos poco, casi nada con centros y algún borbollón en el área de delanteros marcados, con un Matos que bajaba de alto pelotas que nadie capitalizaba y un Greco con una dinámica interesante pero que se debatía en la soledad de un equipo largo y poco efectivo. Nos ganaban las espaldas por los costados y la pelota nos duraba poco en los pies. Floja actuación de Arce, solitario en el medio e impreciso en los pases.
El comienzo de la segunda etapa marcó una fotocopia de la primera hasta el ingreso de González que movilizó una delantera sin lanzadores. Barracas abrió a las puntas y tuvo vértigo, pero careció de claridad en el área a la hora de definir las pocas que tuvimos. Y apareció Cáceres Silva y allí el equipo cambió. Le regalamos a Armenio casi setenta minutos y el reloj fue un adversario más. Mejoramos en el juego, pero no nos alcanzó. Armenio no atacó más y Barracas se defendió con la pelota, pero el arco estaba lejos.
Equipo que gana no se toca dice el viejo dicho, pero Barracas plantea los encuentros de acuerdo a los rivales y a sus dirigentes y eso se paga con puntos. Salir a defenderse frente a Armenio de visitante, con el plantel y el fútbol que tenemos y cuando faltan como treinta fechas para terminar un campeonato que nos tiene como latentes protagonistas, no resultó ser un buen negocio.
Ah...!! me olvidaba, como me cuesta ingresar de visitante como allegado .....

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