sábado, 16 de abril de 2011

LOS PITOS DE NORAY


Generalmente un 1 – 3 en contra nos exima de demasiados comentarios y de escasas escusas para justificar una derrota dura. Un uno a tres suele ser el resultado de un baile, de una conjunción de errores, de descuidos o de planteos equivocados. Quizás un uno a tres recubra el efecto de la actitud sobre la pasividad, del equilibrio sobre el descontrol y de la practicidad sobre la carencia de recursos.
Barracas pierde su quinto partido en la B de una forma tan concluyente como sospechosa, tan previsible como dolorosa y tan justa como digna.
Para analizar una debacle debemos meter en una cacerola todos los ingredientes futbolísticos y extra futbolísticos. Hoy se jugó algo más que un partido de fútbol, fue una disputa de poderes, se peleó por los derechos de la televisión que peligran en las manos del Armenio de Noray. Se jugó por el descenso y por el orgullo, se disputó por la pelota, el terreno, los tres puntos, las necesidades y las urgencias.
El rival puso actitud, un planteo sólido en defensa, férreo en el medio y cierto talento desequilibrante en ofensiva, para perforar a una débil defensa local. Pero sabemos que en el fútbol de hoy esto no basta y es necesaria una ayuda extra para que la faena se cumpla con éxito. A la virtud del litigante hay que ponerle un juez proveedor, obsecuente, favorable, propicio y benigno. Para ganar una mini final, hace falta un pito que te tienda una mano, que cobre para vos, que recuse infracciones rivales, que genere irritación ante fallos injustos, que melle al rival del amigo de turno con amarillas, con discursos agresivos hacia jugadores, con indiferencia hacia jugadas claves, que coloque rojas sin sustento, portando un unilateral y tendencioso exceso de personalidad y se haga el boludo ante penales muy claros frente a sus narices.
Para que esto ocurra, ciertos dirigentes de AFA con innegable espacio de poder suelen coleccionar pitos, si, silbatos para que cuando sea necesario suenen a su favor. Esto ocurre desde que el fútbol es fútbol y el presidente de Armenio cuenta con una colección envidiable de silbatos que de tanto en tanto le brindan ciertas alegrías y una bocanada de aire ante campañas denigrantes.
El Deportivo Armenio, que venía peleando palmo a palmo hace unas fechas el descenso con Español, de buenas a primeras pega una racha de cinco victorias consecutivas, pasando a ser de un mediocre conjunto a una suerte de Barcelona de la B (esto me huele a podrido…!!!)
De Barracas puedo decir que ha jugado el peor partido desde que está en la B. La ausencia de Bojanich ha generado un problema en defensa de difícil solución. Los zagueros no están compensados, dan malas asistencias, le pifian a la pelota en el rechazo, se estorban, pierden marcas, abusan del pelotazo en el despeje y no salen jugando,los pasan fácilmente, se comen amagues, los desbordan y les cabecean en el área. Elías alterna buenas con malas y en las últimas fechas en su afán de despejar se las deja a los contrarios o compromete a sus compañeros con pases poco precisos. Yo me pregunto si no es hora de darle una chance a Ramírez.
Armenio nos desbordó, abrió las puntas, aprovechó los espacios y las ventajas de una última línea, remato al arco y a los pocos segundo de iniciado el partido nos estrellaron un tiro en los palos. Flojo Pablo y Fernández; Peralta apresurado y pasado de rosca. Los del medio no daban a basto y Orfila luchaba contra todos. Arriba nada, Cáceres Silva desconocido, nada que ver esta temporada con lo que rindió en la C. Grecco solito entre mil rivales y Maraschi insoportablemente individualista, poco colaborador con el juego grupal y haciendo su travesura personal. Yo me pregunto si es necesario poner en el medio tres número cinco sistemáticamente todos los partidos. Barracas se está diferenciando al Barracas que conocimos, poco práctico y efectivo, errático y vulnerable. Perdimos y no estábamos acostumbrados y nos duele; los empates son derrotas dulces que asimilamos por ser el primer año en la B y que nos permiten sumar. Estamos perdiendo puntos con los de abajo, los que quieren ingresar al reducido o salvarse del descenso, quienes de a poco nos están sacando a patas del octogonal.
En la primera parte, el penal, una mandada del Chano, un desborde del bicho y un ataque frontal que Arce desperdicia; nada más. Nos cuesta convertir y generar situaciones; el arco de enfrente está muy lejos. En quince minutos no habíamos pisado el área y Armenio nos estaba bailando por momentos. No teníamos laterales en ofensiva ni abríamos las puntas.
En la segunda mitas lo de siempre, pelotazos, desbordes sin efecto, arrestos individuales desbaratados. No hay brújula, no tenemos pasadores, gente que clarifique. En diez minutos, dos cagadas, dos goles en contra y adiós partido.
Respeto a Kopriva y le agradezco todo lo que ha hecho por Barracas, ascendernos, dejarnos en la B una año más, hacer una campaña con tan solo cinco derrotas, enseñarnos a ser profesionales, manejar el vestuario y la disciplina, su afecto y su compromiso hacia el club. Pero eso no quita que no haya cometido errores. Malos cambios, reemplazos tardíos o necesarios que no hizo (Los Andes en la primera rueda minuto 91), falta de estrategia en pleitos ganables, regaló a Orfila en la primera rueda a San Carlos, hecho por tierra el buen funcionamiento del equipo en el final de la primera rueda; exceso de cautela, manipulación de jugadores que hoy están y la semana que viene no, un cupo para un volante necesario que no usó por no considerarlo imperioso. El fue responsable de muchos de los empates cosechados que pudieron transformarse en triunfos, de borrar jugadores que rendían como los Avalo, Anaud, Almada Flores, Torres o Ciavarelli y de buenas a primeras reflotar a los Rubira, Lambermont, Garay, Matos y a un intrascendente Maraschi que no es mejor que los otros dejados de lado.
Se viene el final del campeonato y si bien estamos salvados, el octogonal peligra, se acercan los de atrás y nuestro rendimiento decae, una victoria en cinco partidos y tres empates y un tren que se aleja cuando más lo necesitamos. El equipo se deshilacha y hay que volverlo a coser. Manos a la obra.

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