viernes, 11 de marzo de 2011

LOS DE AFUERA SON DE PALO


La violencia engendra violencia como los perros engendran perros. La piña de Bojanich a Oroná despertó en el mundo del ascenso otra pelea, una guerra de miserias que ha involucrado a viejos enemigos.
La violencia tiene muchos padres además de víctimas y victimarios. La fuerza puede ser la ejecutora del daño, pero además la palabra acciona como puñal que desencadena el drama. Y es allí donde la víctima pasa a ser victimario y el supuesto victimario, un chivo expiatorio, una excusa, un nombre en letras de molde que surge del irracional uso de la lengua.
En la agresión existe un postulado de acción y reacción y dentro de un partido de fútbol, con 120 pulsaciones coronarias, la razón cede terreno.
Para el mundo desinformado, racional y políticamente correcto, Bojanich es un agresor que merece una pena ejemplar y Oroná, una víctima del modelo que nos dibuja una nariz rota, una agresión a espaldas sin un supuesto motivo.
No justifico la violencia pero la interpreto. Yo uso la violencia para defender mi casa, mi familia, mis convicciones pisoteadas y mi amor propio vulnerado. Solo Bojanich sabe en su fuero íntimo que tópico lo alteró para tomar esa decisión y solo Oroná, sabe en su personaje de víctima, el motivo por el cual le cerró los puños a su ocasional agresor.
Pero este hecho no quedó en la anécdota; fue tratado como material periodístico de barricada por aquellos que no quieren al ascenso.
Y allí aparece un tal Gabriel Anello, persona no grata en el ámbito de la AFA, de profesión periodista del ascenso, quien tomó el hecho anecdótico y con un tiro por elevación, apuntó a Barracas Central como institución, a su presidente Claudio Tapia, como dirigente y yendo más allá, a la conducción grondonista de la B metropolitana de la casa mayor del fútbol.
Marcó una agenda con una tendenciosa encuesta en su trasnochado programa radial que de casualidad escuché el jueves por la noche, en la que presiona a los dirigentes de Barracas Central para que tome una medida disciplinaria contra Bojanich, habida cuenta que el zaguero barraquero no fue informado por el hecho mencionado. Abrió los micrófonos para que sus oyentes opinen y en su web, el ascento.tv, vapuleó al jugador de Barracas por un hecho que no vio, y del cual se basó únicamente por el testimonio de una de las partes.
Pero para Anello el problema no es Bojanich, sino el club al que él representa, cuya dirigencia es adversaria de su mentor intelectual y me refiero al Sr.Daniel Vila, confeso candidato a suplir a Grondona.
Para Anello, la piña no la pegó Bojanich, sinó Chiqui Tapia. Tomando una absurda postura de Fiscal del Pueblo, pide a gritos justicia para la agresión, justo él, que permanentemente agrede con la palabra, provoca con sus dichos filosos, escudándose en la libertad de prensa, invita a peleas retóricas y de hecho, ofende la historia de instituciones señeras y genera enemigos en los que no piensan como él. El litigio es su estilo periodístico que provoca odios y polémicas y eso garpa en los medios.
Estoy seguro que ante la provocación negada por Oroná, Anello hubiese respondido de la misma manera que Gastón, pero con una trompada cargada de verdades a medias.
En cualquier riña callejera, los de afuera son de palo y este código rige además para el más pequeño, bronceado y bien parecido de los periodistas que nos ha dado nuestro pobre fútbol de ascenso, me refiero al Sr. Gabriel Anello.

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