jueves, 10 de marzo de 2011

ROMPECABEZAS


Vamos a parar la pelota y hablar de fútbol. Quiero hacer una suerte de análisis de la actualidad de un Barracas Central que viene haciendo una buena campaña en la B Metropolitana, a horas del partido frente al Sportivo Italiano.
Cuando promedia la segunda rueda de esta temporada los hinchas de Barracas podemos sentirnos satisfechos por la performance en este torneo nuevo para nosotros. Claro que el objetivo son los 53 puntos para salvarnos del descenso, pero a juzgar por los porotos cosechados hasta ahora, el tema del reducido pasa por nuestras cabezas de insaciables futboleros que quieren ver siempre más arriba a nuestro querido club.
Mérito de Kopriva y sus hombres, de los jugadores y dirigentes, que apostaron a un estilo de trabajo que nos está dando rédito. Si hay algo que el técnico de Barracas nos enseño y le enseño al presidente y a sus colaboradores, es a ser profesionales y a trabajar como tales. Barracas es hoy una institución seria, previsible y respetada.
El fútbol se ha manejado con seriedad y eso implica un gran esfuerzo económico, ya que al mismo tiempo de crecer en la tabla, prosperábamos en obras, todo junto.
La B Metropolitana nos ha deparado más de un desafío. El hacer pie en la categoría, el reforzar el plantel, el dejar nuestra cancha en condiciones para enfrentar el reto. Y vinieron nuevos hombres que se sumaron a la base de la primera C y eso generó mayor competencia y el equipo creció en nivel. Perdimos tan solo 4 partidos y empatamos algo así como 16, raro, verdad...?. Recuerdo cuando Barracas ascendió en el 74, la primera temporada de la C 75 nos vio empatar en 19 oportunidades. Todo cuesta, adaptarse a una nueva casa cuesta. El 2011 nos depara nuevos duelos que debemos encarar con ambición. Seguro que habrá nuevas obras y nueva gente y un aire fresco bañará Olavarría y Luna.
Pero dije que iba a hablar de fútbol, de balance, de actualidad. Desde luego que los rendimientos individuales tienen al tiempo como un factor de cambio. Y esto corre también para el equipo. El que la rompió en una época, tal vez hoy no tenga el mimo nivel. Y esta variación en el talento de cada hombre es un rompecabezas que se le presenta al técnico de cara a la última parte del campeonato y quien te dice de cara al reducido.
Y a fuerza de hacer nombres y amén de lesiones y falta de continuidad, podemos decir que por ejemplo Torres no es el mismo que terminó jugando el año pasado, lo mismo ocurre con Pablo, Almada Flores, González o Rubira. Fernández mejoró su rendimiento por la izquierda, aunque su juego violento le la dolores de cabeza a más de uno. Ciavarelli por derecha no es aprovechado y las lesiones siguen limitando a Cáceres Silva en un equipo que necesita si o si de un media punta. Las incorporaciones fueron acertadas. El chano volvió a darle al medio una combatividad que no tenía en la primera parte del torneo y Peralta le aportó jerarquía y experiencia a la última línea. Este año los delanteros están faltando a la cita, tal vez por que falta ese media punta que se las de servida para el gol; salvo el tanto de Grecco contra Acasusso y el de Matos frente a Comunicaciones, los hombres de ataque no la están metiendo, a pesar de generarse situaciones. Maraschi vertiginoso como enganche, pero poco claro a la hora de asistir, velocidad sin precisión es como potencia sin control.
La presencia del bicho y de Mauro modificó el dibujo del medio hacia adelante, desarmando la dupla goleadora del 2010 que los tenía a Gastón y a González como protagonistas. Valiosa la actulaidad de Fariña, Arce y Bojanich en el primer equipo. Pero algunos hombres no les están dando a Barracas el rédito que de ellos se esperaba, tal es el caso de Castagnino, por dar tan un solo un nombre. El chino ausente y necesario, un cupo que en la segunda rueda no fue completado y una estrategia recatada, previsora y saca puntos, para engrosar el promedio y que de pronto atenta contra la locura y la irresponsabilidad de un equipo más ofensivo. Las lesiones que sistemáticas se sucedieron y las suspensiones plantean un rompecabezas para un técnico acostumbrado a cambios sobre la marcha de acuerdo al rival de turno.
Faltan once o doce fechas para finalizar el torneo, once o doce piezas para terminar el rompecabezas de una B metropolitana que nos está enseñando a madurar, a tomar oxígeno y a programar nuestro GPS deportivo para viajar a nuevos rumbos.

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