lunes, 2 de agosto de 2010

UN CAMPO DE LÁGRIMAS


Abrió la Rural y como cada año el glamur del campo se da cita en Palermo. Una verdadera pincelada de bosta animal se trazará en ese barrio porteño, proyectando su pestilente olor a gran parte de la rivera norte de la ciudad de Buenos Aires.
La Sociedad Rural Argentina convoca cada invierno a la crema y nata de la familia campestre, representantes de un pequeño sector, apostados en coquetos stands, impecables corrales, imponentes demostraciones de destrezas criollas o solemnes premiaciones, mientras se espera infructuosamente la visita de la presidenta.
Un picadero transformado en una tribuna política, para la queja hacia los políticos de turno, el aplauso a los personajes funcionales y la ostentación transformada en orgullo. Todo regado de un marco patriótico y clerical, con la actuación de granaderos, espectáculos de perros y motos de la Policía Federal, la presencia de la Virgen de Luján y el inevitable desfile de animales premiados. Los gritos de Viva la Patria ...!!! resonando en los pabellones por aquellos adeptos a la industria nacional, para luego montarse en sus flamantes Toyota Hilux o las alucinantes 4x4 importadas y veranear en Punta del Este, mientras nos convencen que el campo siempre le ha sacado las papas del horno a la Argentina.
Un espectáculo desarrollado frente a un palco nutrido de funcionarios arropados con sobretodos, todos igualitos, mujeres con sus tapados de piel y una tribuna loqueada al mejor estilo gauchesco, que mate en mano se funden con los visitantes eventuales, que con sus pibes o ancianos a cuestas, disfrutan de un hecho social de los que están ajenos el resto del año.
Se abre la Rural y se reaviva el lamento por las ganancias no obtenidas, por la cosecha perdida, por la 125, por las retenciones y por el maltrato al sector. Ya no habrá ovación a gobiernos militares o silbidos a aquellos mandatarios democráticos. Se alzará una representación sobre sectores del campo que la Rural no representa, pero en esta tres semanas todo da igual; la exposición es el campo y además el pequeño y el mediano productor.
Pasearemos, recogeremos folletos, nos cagaremos de frío a la intemperie, comeremos asado o choripán a precio dólar y enjugaremos lágrimas, un campo de lágrimas que nuestros pañuelos no podrán secar.

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