miércoles, 11 de mayo de 2011

Y AHORA QUE TIRO EN LAS FIESTAS...?


Pobre Vélez Sarsfield. Esta prestigiosa institución capitalina y fundamentalmente sus hinchas tienen que pagar una factura pendiente que a la propia sociedad argenta en que vivimos le quedó colgando y que venía girando de mano en mano desde aquella fatídica noche del 30 de diciembre de 2004 en Cromañón.
Como en todas las cosas tristes y trágicas por las que transitamos los argentinos necesitamos una cara visible, un culpable, un verdugo, alguien a quien juzgar, a quien odiar. No necesitamos responsables, es sabidos que los responsables pueden ser decenas y es mucho laburo identificarlos uno por uno; nosotros queremos al culpable.
Durante años hemos deseado ver por los medios la cara de un torturador, de un violador, de un ladrón. No nos basta con ver cadáveres, sangre o ruinas, necesitamos más para alimentar nuestra cuota intima de sadismo, barbarie y crueldad que anida dentro de uno, junto al lógico deseo de justicia que se antepone al negado regocijo de lo perverso.
A horas de la muerte del fans de La Renga, Miguel Ramírez, un hecho arto repetido hasta el cansancio por años, se dio en una cancha de fútbol a segundos de la finalización de un encuentro. Un arsenal de pirotecnia (tres tiros) fue lanzado al aire por la hinchada de Vélez Sarsfield festejando la victoria frente a Banfield. Un primer plano de la TV muestra a un hincha encendiendo con su cigarrillo un cohete y lotería…!!!, marche un culpable. Y fue él y no otros, que los hubo, solo él y un par de secuaces los responsables del gran drama nacional. Ahora este pobre punto es buscado por ¨Interpol¨, ya que representa en más vil emblema de la locura, la sinrazón, la irresponsabilidad y la barbarie habitando en una cancha de fútbol.
A partir de esa desafortunada imagen, los medios tuvieron su agosto y entregaron prolijamente esa factura que estaba en el aire al verdugo fortinero, sin contar con que este espectáculo colorido y peligroso ha tenido un sinfín de protagonistas a lo largo de años de fútbol, sin distinción de camisetas, empleando diferentes elementos de impacto, de luminaria y de estruendo, y que esos medios oportunamente se hicieron los boludos mirando para otro lado, pues en muchas oportunidades, fueron River y Boca los generadores de tamaño espectáculo, para los que a juzgar por muchos de nuestros impresentables periodistas deportivos, no ha sido otra cosa que una fiesta tribunera. Ahora todos se alinean en lo que a la postre resulta ser lo políticamente correcto (está prohibido y debe penalizarse….AHORA SI..!!)
Pero ahora le pegan a Vélez, que va puntero y hasta le quieren sacar los puntos. Ahora asocian bengalas, pirotecnia, fiscales, edictos, inspecciones y suspensiones. Lo que hacemos habitualmente en las fiestas, al aire libre, en lugares públicos y con elementos autorizados, resulta ser un pecado mortal en una cancha, por obra y gracia de la fría letra en un papel. En qué quedamos..?.
Y ahora que tiro en las próximas fiestas…?. Me transformaré en un piro maníaco irresponsable pasado de alcohol, turrones y pan dulce poniendo en riesgo a mi familia o simplemente seré un comensal alegre que recibe la Navidad y el nuevo año con un dejo de nostalgia y un profundo deseo de paz y prosperidad, a través del colorido de una cañita voladora o el impactante sonido de un petardo.

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