lunes, 9 de mayo de 2011

YO ME MUDO A VILLA CRESPO


Soy taxista de Buenos Aires y recorro la ciudad algo así como trece horas por día. Me conozco todos los barrios y de cada uno saco algo característico. De hecho el barrio de Barracas es mí preferido, por mi infancia, por mi primera novia, por el colegio, y por mi primer amor: Barracas Central. De todas formas, hay simpatías que escapan los sentimientos más profundos y ahí entra a tallar la barriada de Villa Crespo. Allí es donde más giro con mi tacho, donde estadísticamente levanto más pasajeros, donde observo a las mujeres más lindas. Justamente en Villa Crespo es donde domino sus calles, sus numeraciones y sus baches; sé exactamente donde puede haber un cana que me haga una boleta o un lugar para estacionar. De ahí disparo para cualquier lugar de la Capital, incluso estoy al toque en mi casa.
En Villa Crespo hay una cancha que nos vio campeón el año pasado en el partido más importante de la historia de mi querido club; una cancha que me hizo vibrar este sábado al mediodía cosechando un triunfo apoteótico, brillante y vibrante, frente justamente al club del barrio, frente al campeón y a toda su gente.
Allí jugó Barracas, el humilde Barracas Central, disputando tal vez el partido más inteligente que haya jugado el equipo de Kopriva en toda esta temporada. El porqué estuvo a la vista de miles de televidentes y de presentes que vieron algo más que unos partenaires en la fiesta del virtual campeón. Jugamos con hombres maduros, que no tuvieron miedo al marco ni a la escena. Jugamos con personalidad y eficiencia; con la solvencia que te da la experiencia y los años. Fuimos superiores al merecido campeón y ganamos un merecido partido.
Mi alegría no radica en aguarle una fiesta al adversario que a la larga la vivió, mi satisfacción recae en el protagonismo cosechado por un equipo nuevo en la categoría, que si bien no está en punta, lucha por un ascenso corriendo desde atrás y asentándose en una divisional de grandes, tan grande como nosotros.
Jugaron bien todos, Almada Flores, Pablo, Orfila, Arce, Fariña, Peralta, Rubira, Elias; todos. Los anulamos, le cortamos todos los circuitos de creación y las mandadas de sus hombres emblemas, como Mancinelli o los hermanitos Soriano. Desteñimos a Ferragout y le generamos algunos sustos como un tiro en el travesaño y un mano a mano del Chano.
La hazaña ya pasó y es precisamente en la administración Tapia donde dejamos de vivir del recuerdo y para pensar en el futuro. Se vienen cuatro finales, se viene el reducido y también el micro estadio para el Futsal que anunció Chiqui en la fiesta aniversario del 8/5.
Así es Villa Crespo, una cuna de campeones, pero también una tierra de milagros para propios y extraños. Por eso, yo me mudo a Villa Crespo.

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