lunes, 10 de mayo de 2010

HOY TUVE UN SUEÑO …


Durante muchos años el fútbol del ascenso en general y Barracas Central en particular me han quitado el sueño. Pero paradójicamente ayer he soñado; he dormido profundamente y decenas de imágenes rebolotearon por mi mente adormecida.
Y esa visión me llevó a especular con la organización de torneos impecables, perfectos y justos. Campeonatos desprovistos de dramas, en donde mi equipo y todos los clubes tengan chances reales de ascenso, de dar el salto de calidad y que en cada partido se nuclee la gente entusiasmada y esperanzada por un triunfo, por una buena campaña.
Solo fue un sueño y esa noche pasaron por mi mente dormida la fotografía de una AFA eficiente y honesta. Un dibujo que me marcaba la primera ¨C¨ y primera ¨D¨ unidas en un solo torneo amateur, con una disposición zonal para economizar; una rueda final y dos ascensos, junto a dos promociones sin ventaja deportiva.
El Nacional B no existía más y sus equipos se fusionaron en una categoría profesional de ascenso con los de la primera B del área metropolitana, en un torneo que reparte dos ascenso directos a la ¨A¨ y dos promociones, sin esa maldita prerrogativa deportiva.
Se asciende y se desciende por promedio y por puntos, uno y uno, de igual forma se computan las promociones, así se premia y se castiga los últimos tres años de los clubes y de igual forma se recompensa y se sanciona a los equipos por lo hecho en la temporada. Obviamente en mi sueño la tribuna visitante contaba con público visitante.
En primera división no he soñado grandes cambios, pues no lo necesita, salvo los aumentos de los descensos a las áreas metropolitana e interior y sus respectivas promociones, pero sí los concebí con los torneos regionales.
Imaginé un futbol argentino grande, con importantes recompensas, equiparadas con los tradicionales campeonatos ¨portuarios o ribereños¨. Allí bosquejé un Argentino ¨A¨ con dos plazas directas a primera ¨A¨ y dos promociones, al igual que el Argentino ¨B¨. Para el torneo del interior que cuenta con decenas de participantes, el premio ha de ser mayor. Cinco ascensos y una promo le dan el incentivo que el profundo país necesita.
Pero ha sido un sueño, una ilusión desprovista de intereses y deseos de poder. Un marco ideal que solo en mi ingenua e ilógica mente habita. Hoy por hoy en el fútbol de la AFA la realidad nunca duerme.

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