martes, 11 de mayo de 2010

SE VIENE EL ATALAYA…


Ya es casi un hecho la obra de nuestra tan ansiada platea, junto a los palcos para el periodismo oral, gráfico y televisivo. Un emprendimiento que le va a demandar a Barracas Central una erogasión importante de recursos, pero que para esta etapa institucional y deportiva era de imperiosa necesidad.
Aplaudo la determinación de los dirigentes que se abocaron al propósito. Debo nombrar uno en especial que fue el impulsor del proyecto, el que gestionó, analizó y el que indagó sobre la viabilidad de la obra y sus costos; me refiero a Osvaldo Calvi. El ¨Profe¨ fue el fogonero de esta aspiración barraqueña y quien sustentó la idea en épocas en donde el fútbol y la campaña por el ascenso tenía su prioridad. Calvi apuntaló el ánimo de los dirigentes para tan importante construcción, recibiendo el aval y el beneplácito del presidente, que nunca se apartó de la idea original.
La cancha irá tomando otra fisonomía, que se anexa a la impecable tribuna lateral, el imponente estado del campo de juego y los flamantes tablones de cemento recientemente edificados.
En nuestra imaginación erigimos también nuestra platea y surgen preguntas tales como; que forma tendrá..?, cual será su capacidad..?, y las butacas, y el buffet. Me impacienta saber como será la vista del campo de juego a través de los palcos y como se observará esta obra desde otros sectores de la cancha. Tendremos un estadio con forma de estadio y un palco de periodista en el que habitarán las almas de mis amigos Charly y Edgardo relatando y comentando cada partido como si estuviesen a mi lado. Los que nos visitarán podrán descubrir que el progreso no es solamente cosa de poderosos.
Me viene a la memoria las imágenes que de pibe tenía de la imponente tribuna de madera techada y las asocio con la inminente construcción. Si bien desconozco el proyecto, las intenciones, los tiempos, los espacios, las limitaciones, las posiblidades económicas y técnicas, seria bueno que se respetara la tradición y esa nueva platea esté construida conforme a aquella vieja tribuna que cobijo a nuestros viejos, venerando sus formas y los detalles que la hiceron pintoresca.
En un tiempo más se elevará un Atalaya sobre Olavarría y Luna y no será una platea más en una cancha de un equipo del ascenso, la obra representará un símbolo de la alianza entre la historia de una gloriosa institución y nuestro futuro.

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